El mito de la virginidad

Mientras exista el mito de la virginidad, mientras nuestro valor como persona dependa de un estándar inventado de pureza, nuestra sexualidad nunca será libre e independiente. Quiero que cada una de las mujeres que están leyendo esta columna intenten acordarse de sus primeras experiencias sexuales. ¿Sintieron culpa? ¿Vergüenza? ¿Pena? Es inaceptable que vivamos en una sociedad que nos obligue a sentirnos así. Las invito a que descubramos en qué consiste el mito de la virginidad y a que lo mandemos a la mierda.

El acoso también está donde menos lo esperamos

Si algo tienen en común Pedro Medina y la Iglesia Católica y sus representantes es la posición de poder en la que se encuentran, la buena reputación que los rodea y cómo a través de ésta logran llegar a niños y jóvenes completamente vulnerables que se obnubilan frente a dichas figuras por lo que significan dentro de su círculo social y donde dejan en evidencia la posición de dominación en la que están.

¡Día internacional del orgasmo!

Mis queridas y queridos, ha llegado la hora de que hablemos de sexo.   Esta no va a ser la conversación que estaban evitando. Aquí vamos a hablar de algunas verdades, y también vamos a hablar de algunos tabús sobre el sexo. Todo porque hoy es el Día Internacional del Orgasmo Femenino. Sí, el asunto... Leer más →

Los hombres feministas: ¿mito o realidad?

¡Qué bueno que es hablar entre nosotras! Algo que me encanta de ser feminista es conversar con otras feministas. Estos momentos de alivio, desahogo, risas y sororidad me dan ánimos para seguir adelante y consolidar la equidad de género como premisa en mi vida. Pero al mismo tiempo hay algo que me inquieta y que... Leer más →

Carta de una feminista furiosa a los escépticos

Querido escéptico: Tu sabes quien eres. Nos hemos encontrado varias veces en la vida y sueles cambiar de cara cada día. Has sido mi novio y mi ex, mi amigo (con derechos y también sin ellos), mi amiga del colegio que me quiere a pesar de lo que pienso, y de lo que digo y cómo lo digo. Te has presentado con la cara de mi papá, de mi hermano, de mi tío y de varios de mis primos y no menos veces como amiga de mi mamá o mamá de alguna de mis amigas. Y a veces no tienes cara y te me presentas como comentario en este blog o en mis redes sociales. Te escribo por que a pesar de las muchas veces en que solo me has visto como una feminista excéntrica, resentida o demasiado ruda para poder hablar conmigo sobre feminismo, también en algún momento y con varios niveles de interés, has hecho evidente al menos algún indicio de querer comprender esta causa que he tomado como bandera.

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