4 motivos para apoyar la aspiración presidencial de Francia Márquez

Actualmente estamos atravesando otra pandemia y no nos hemos dado cuenta: se trata de la pandemia de los webinars, los conversatorios, los lives y demás eventos virtuales. Estoy segura de que no soy la única que pasó de inscribirse y de asistir a todo tipo de eventos a buscar cualquier oportunidad de huirle al Zoom y a la pantalla. Sin embargo, en el mar que son los eventos virtuales (mar en el que además sobran los desafortunados manels), de vez en cuando encuentro un tesoro. Y esto sucedió esta semana, con la conversación entre Francia Márquez y Angela Davis transmitida por The People’s Forum.  

Fue absolutamente refrescante ver a Márquez—activista, líder social y reciente aspirante a la Presidencia de Colombia—y a Angela Davis—profesora y autora clave en movimientos por la justicia social—conversando sobre temas como el sistema carcelario, la violencia estatal, el cambio climático y la falta de representación, entre otras problemáticas de las que ni Colombia ni Estados Unidos se salvan. Y fue igual de gratificante ver a Davis en una posición de eminencia feminista, sí, pero también de admiradora de Márquez y de la lucha de las mujeres negras del Sur Global.

Mi intención con esta corta reseña es compartirles las reflexiones que me dejó esta importante conversación. Son reflexiones que demuestran la importancia histórica de que una mujer como Márquez aspire a la Presidencia de nuestro país. Para cada una de estas, comparto una cita de Márquez de su conversación con Davis.

“El concepto de solidaridad ha sido usurpado por el sistema”

Solidaridad es algo mucho más profundo que el apoyo que reciben los países del Sur Global de organizaciones como el PNUD o USAID. Estas intervenciones o cooperaciones tienen un tinte colonialista, pues perpetúan una relación de dependencia e impiden que los supuestos beneficiados ejerzan su autonomía y pongan en práctica sus conocimientos. Márquez describe estas situaciones de manera muy pintoresca: son organizaciones que invitan a miembros de una comunidad a realizar un taller o actividad y luego se toman fotos con los participantes como para promocionar la labor (mientras escribo esto recuerdo que tuve la oportunidad de participar con Márquez en un taller, hace unos años, en el que la activista no se esperó para manifestar su descontento con este tipo de actividades, en las que escribimos soluciones que nunca se materializarán sobre post its de colores).

Márquez y Davis están de acuerdo en que el individualismo nos impide lograr una solidaridad mucho más profunda y yo no podría estar más de acuerdo. Individualismo es desentendernos completamente de lo que sucede con la basura que generamos, al punto en el que subvaloramos totalmente la labor que hacen los recicladores. Individualismo son los consumidores estadounidenses comprando y hasta peleando por innecesarias cantidades de papel higiénico a principios de pandemia. Es—en su versión más rampante y despreciable—los millonarios que sin duda invertirían toda su fortuna para largarse del planeta el día que todo se vaya para el carajo (y eso que nos vamos a ir al carajo por situaciones que muchos de ellos ayudaron a generar

Cito cada vez que puedo al antropólogo colombiano Arturo Escobar. En esta ocasión, les comparto lo que él llama “la creencia en el individuo” para que cuestionemos el individualismo exacerbado en el que vivimos: “…la noción de que existimos como individuos separados continúa siendo una de las ficciones más perdurables, naturalizadas y perjudiciales en la modernidad Occidental. La etnografía con grupos de Melanesia y el Amazonas ha sido particularmente eficaz en perturbar el tropo del yo moderno al mostrar la rica gama de regímenes sociales de la persona que no se ajustan a la noción Occidental del yo, muchos de los cuales son profundamente relacionales.” La campaña con la que Márquez aspira a la Presidencia ‘Soy porque somos’ es explícitamente relacional y promueve el cuidado de la vida y del planeta como “nuestra casa común”.

“Nuestra responsabilidad es seguir colocando esos saberes ancestrales en la política”

Los saberes ancestrales son mucho más que los remedios caseros que en toda casa colombiana se han transmitido de generación en generación. Para entender la absoluta relevancia de estos saberes, podemos recurrir, de nuevo, a Escobar. El antropólogo señala que la sociedad del siglo XVIII fue invadida y transformada por “conocimientos y discursos expertos” y que, como consecuencia de esto, los saberes milenarios de las comunidades pasaron a un segundo plano. El conocimiento técnico científico se posicionó como el único conocimiento válido o verdaderamente objetivo y no hemos sido capaces de tumbar el pedestal en el que está.

Esto es algo que nos compete a las feministas, pues el conocimiento técnico científico ha reducido la menstruación, el embarazo, el parto, la lactancia y la menopausia a fenómenos médicos cronológicos y predecibles. Aquí en Siete Polas ya hemos hablado de la reivindicación del conocimiento de las parteras (a quienes el gineco-obstetra reemplazó como el “verdadero” conocedor) y de su visión más holística y más humana del embarazo y el parto.

Es demasiado relevante que una persona que aspira a la Presidencia tan solo hable de los saberes ancestrales. Demuestra un interés y una capacidad para conectarse con nuestro pasado, con transcender la manera tan estéril en la que aprendemos sobre nuestra historia. Márquez podría ser una candidata presidencial refrescante, en el sentido en que no buscaría seducirnos con su conocimiento técnico y experto, cual prócer de la patria que viaja al Viejo Mundo y trae consigo la solución a todos nuestros problemas sudacas. “No es una decisión caprichosa”, dice Márquez sobre su aspiración, “es un sentir de los pueblos”.

“Si las mujeres negras mejoran sus condiciones de vida, la sociedad mejorará sus condiciones de vida”

Dos comentarios para quienes consideran que Francia Márquez no los representa. El primero es que tanto Márquez como Davis señalan que, históricamente las mujeres negras, han sido las principales encargadas del cuidado de la vida o del cuidado de los demás. Por esto—y por el hecho de que al generar justicia para los más oprimidos, estamos avanzando en justicia en términos generales—no existe el escenario en el que elegir a una mujer negra para un cargo de liderazgo sea desfavorable para alguien.

El segundo comentario es que debemos considerar qué tanto sí nos representan los políticos tradicionales. Digo esto cada vez que puedo porque es una de mis obsesiones dentro del feminismo: ¿cómo hacemos para destruir la tan normalizada idea de que el hombre blanco es esta figura neutra y estándar de la humanidad que nos representa a todos? El imaginario del hombre blanco como sujeto universal existe en la política y también en otros espacios. Por ejemplo: todos podemos disfrutar de una película cuyo personaje principal es un hombre blanco, todos podemos sentirnos identificados con él y con sus luchas. En cambio, un hombre blanco nunca se sentirá identificado con una historia de mujeres (¡y mucho menos con una historia de mujeres negras!), porque nunca ha tenido la necesidad de aferrarse a la experiencia de otros para disfrutar de la televisión.

 “El cambio no va a venir de la élite, de los hombres privilegiados que nos han gobernado,” señala Márquez en la conversación con Davis. Yo agregaría que esto es un limitante que aplica para los partidos políticos tanto de derecha como de izquierda. Y en este sentido la aspiración de Márquez a la Presidencia debe entenderse como una alternativa mucho más “alterna” que, por ejemplo, unos candidatos de izquierda que instrumentalizan los movimientos sociales y reproducen los roles de género.  

“El sistema nos ha motilado la inspiración para el cambio. Está tan penetrado en nosotros, que no nos permite imaginar un mundo distinto”

Pocas cosas en la vida me han cautivado más que la célebre frase atribuida a Fredric Jameson y Slavoj Žižek: “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.” Esta frase resume lo que es realismo capitalista o la noción de que el capitalismo es el único sistema económico y político viable, es decir, la única manera en la que se puede organizar una sociedad. Es una noción claramente expresada en el slogan que Margaret Thatcher usó varias veces como primera ministra del Reino Unido: “No hay alternativa”.

Lo que dice Márquez es que estamos atravesando una crisis en la imaginación o en la capacidad para imaginar futuros alternativos. Se trata de una preocupación que han expresado los diseñadores promotores del diseño especulativo, quienes hacen una invitación para recuperar el radicalismo y la exploración que caracterizaban al diseño de la década de los setentas. Márquez, las feministas y los demás participantes de los movimientos sociales somos fundamentales para superar esta crisis de la imaginación.

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