Las mujeres producimos y tomamos pola: conversaciones con mujeres cerveceras

Recientemente tuve el placer de conversar con mujeres que, como las Siete Polas, están desafiando los estereotipos que existen alrededor de una de las bebidas más antiguas del mundo: la cerveza, o como a veces le decimos en Colombia, la “pola”. Estas mujeres trabajan desde varios  frentes: son ingenieras químicas, ingenieras de alimentos, microbiólogas, maestras cerveceras, administradoras, comunicadoras, diseñadoras Todas son mujeres muy amantes de la cerveza y con muchas ganas de aprender más sobre esta bebida y conectar con otras mujeres interesadas.  

Quisiera aclarar, para quienes ya nos conocen y también para quienes nos leen por primera vez, que nuestro nombre, “Siete Polas”, tiene un doble significado: es sin duda un tributo a Policarpa Salavarrieta o “La Pola”, pero también es la apropiación feminista de un producto actualmente considerado “para hombres”. Esta apropiación es precisamente lo que me llevó a buscar y a conversar con mujeres que demuestran que la cerveza es y ha sido, a lo largo de la historia, un producto muy cercano a las mujeres, tanto en su producción como en su consumo. En palabras de Julieth, maestra cervecera para Bogotá Beer Company o BBC, “la cerveza no es un producto de género, es de gustos.”

Una maestra cervecera es quien tiene el concepto técnico para hacer cerveza. Posee el conocimiento para manejar la levadura y demás ingredientes y también para ajustar el proceso de manufactura para apelar a distintos gustos. Se trata de una profesión en la que la mayoría de nosotros imaginaría a un hombre y sobre todo a uno “viejo, barrigón y con barba”, como dice Julieth. Ella afirma que no cumplir con este imaginario le ha dado “la posibilidad de sorprender” en BBC y antes en Bavaria (la empresa de cerveza más grande de Colombia), donde estuvo 12 años. Actualmente dirige un equipo en el que cada vez hay más mujeres—y en el que imaginario de la pola como producto para hombres no es más que una noción obsoleta.

¿Pero a qué se debe esta noción? A que “consumimos sin entender las historias detrás”, señala Juliana, diseñadora y socia de la cervecería Non Grata y del club de tejo La Embajada. Juliana creció en Chiquinquirá rodeada de una comunidad en la que todos (¡y todas!) tomaban pola y era “lo más normal”: “Recuerdo muy bien que justo afuera del supermercado de mi tío, las mujeres campesinas agitaban la pola y le daban la espuma a sus bebés.” Y así como nos falta entender historias como esta, también nos falta entender la historia, es decir, el hecho de que las primeras productoras de cerveza fueron las mujeres. 

En la Antigüedad y a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento, hacer cerveza era visto como una tarea doméstica y por lo tanto femenina. “La cerveza casera se preparaba y se prepara en ollas,” señala Lina, directora comercial y de mercadeo del Irish Pub y la Pola del Pub. “Esto puede explicar por qué las mujeres eran consideradas como brujas, pues los hombres perdían la conciencia cuando consumían lo que ellas preparaban en estas grandes ollas.” Además, lo que hoy en día se conoce como la primera “receta” de cerveza de la historia consiste en un himno sumerio a Ninkasi, la diosa de la cerveza. Y durante la Edad Media, administrar y atender una taberna era uno de los pocos trabajos por fuera del hogar a los que las mujeres podían acceder. Entre más leo sobre este tema, más entiendo que no hay nada más femenino que tomarse una pola—y más me frustra que hoy en día olvidemos (o más bien, desconozcamos del todo) la estrecha relación de las mujeres y la cerveza. Fue gracias a los avances tecnológicos del siglo XVIII que esta bebida dejó de ser un producto casero y artesanal y empezó a producirse en masa. Y así como sucedió en tantos otros frentes, la insaciable búsqueda del hombre moderno, capitalista y patriarcal por la riqueza y la rentabilidad desplazó los conocimientos milenarios de las verdaderas conocedoras de esta bebida. ¿Quizás ahora estamos atravesando algo así como un renacimiento de la mujer cervecera? Bibyan es la administradora del Irish Pub de la Zona T en Bogotá y señala que “cada vez es más común ver una mesa de cuatro chicas tomando cerveza. Uno las ve y dice, esa muchacha toma mucho, toma como hombre. Y luego cae en cuenta que no debería decir eso. ¿Por qué no decir que toma como mujer?”

Y así como un grupo de mujeres puede reunirse a tomarse unas polas, una mujer debería poder sentarse en la barra de un bar y disfrutar de una cerveza en paz. “¿Por qué pensamos que si estoy en la barra tomándome una cerveza es porque estoy buscando que me echen los perros?”, se pregunta Catalina, emprendedora y fundadora de la cervecería Rincón del Mar. “He intentado ser consecuente con mi marca, subo fotos o stories cuando yo me estoy tomando una pola porque me encanta la pola, no porque tenga alguna intención detrás.” Asimismo, Bibyan, me cuenta sobre las mujeres que asisten con regularidad al Irish Pub a tomar en la barra y sobre la importante que es que su equipo entienda y normalice estas situaciones: “Ellas nunca le han aceptado un trago a nadie y no es por odiosas, sino porque no vienen a levantar.” 

Las mujeres tienen un rol protagónico en la comunicación de la cervecería Rincón del Mar.

Es claro que Bibyan está muy interesada en que los miembros de su equipo cuestionen los prejuicios que pueden tener sobre el consumo de licor y los bares y esto es algo en lo quisiera ahondar ahora: el tipo de liderazgo que las mujeres traen a este mundo cervecero. “Todos somos fundamentales desde nuestros roles y debemos darnos cuenta de esto. Hacer el aseo, estar encargado de la seguridad, hay que aprender a valorar el aporte de cada persona.” Cabe agregar que Bibyan entró al Irish Pub como mesera y que llegó a donde está ahora después de 6 años y de varios diplomados en administración de restaurantes y bares. Se nota que desea lo mismo para los miembros de su equipo que apenas comienzan. 

También destaco el liderazgo de Érika, la ingeniera de alimentos de la planta del Irish Pub y la Pola del Pub. Es la encargada del control físico-químico de la Pola del Pub (lanzada en 2020) y de certificarse en buenas prácticas de manufactura. “Estoy frente al computador todo el tiempo y eso satura, por eso me encanta bajar a enlatar las cervezas. Además, mi presencia allá abajo aviva al equipo, ellos entienden que todos podemos trabajar juntos, que yo no estoy por allá lejos de ellos.” Finalmente, Juliana también ha adelantado esfuerzos con el equipo de la cervecería Non Grata. Les ha enseñado a cuestionar ciertos comportamientos que tenían muy normalizados, tales como los chistes machistas: “Para construir una marca diversa que promueve conversaciones abiertas, detrás tiene que haber un equipo que se crea estos valores.”

Érika, la ingeniería de alimentos detrás de La Pola del Pub.

Además de estos ejemplos de liderazgo, se me ocurre otra innovación que están trayendo las mujeres al mundo de la cerveza: las nuevas formas de comunicar este producto. Por ejemplo, me llama mucho la atención el nombre de la cervecería Non Grata. Como dice Juliana, “Muchas cosas que cambian la historia no son gratas, no son bienvenidas… pero son las cosas que después tienen más eco.” También está el caso de Rincón del Mar, de Catalina, una marca que hace alusión a estar frente al mar y de esta manera cuestiona el paradigma de la productividad: “Dejemos de lado ese ritmo de vida teso en el que vivimos, de producir y producir. Una pola te la conversas, te la tomas de a poco, te escuchas una música. En Rincón del Mar decimos, sáquese un espacio para tomarse una cerveza.” Juliana y Catalina también señalan que el pub es una construcción cultural “que no es nuestra” y que vale la pena promover el consumo de cerveza artesanal desde experiencias más locales. Por eso Juliana y sus socios decidieron fundar La Embajada, un club de tejo – deporte colombianísimo – en el que algunas marcas de cervezas artesanales tienen la oportunidad de dar a conocer sus productos. 

Finalmente, insisto en las ganas y la capacidad de estas mujeres de organizarse, tanto que en 2018 nació la Comunidad de Mujeres Cerveceras de Colombia, por iniciativa de algunas mujeres en Bogotá y en Cali. Jennifer, que durante algunos años preparaba cerveza casera como hobby, ahora está dedicada a la Comunidad y todas sus actividades. “Buscamos reunir y seguir educando a todas las mujeres vinculadas a la industria. Las poquitas que éramos en Cali decidimos organizarnos porque todas teníamos experiencias similares. De querer lanzar un producto o una marca y de encontrarnos con barreras, como las personas buscando y esperando encontrar una figura masculina detrás de lo que hacíamos.” La Comunidad es algo así como un capítulo de una comunidad regional que empezó en Argentina y a la cual se han vinculado 11 países latinoamericanos. Quizás uno de los logros más grandes de esta Comunidad fue el primer encuentro de mujeres cerveceras a nivel latinoamericano, el cual se llevó a cabo en Ecuador en 2019. Se trató de “un proyecto que salió a punta de chats de WhatsApp” y que demuestra la disposición de las mujeres para apoyarnos y compartir nuestras experiencias. 

En mis conversaciones con Jennifer y con las demás mujeres que he mencionado aquí, también pude entender las barreras que todas ellas enfrentan. Están, lastimosamente, los casos de discriminación y acoso, que son, precisamente, aquellosque la Comunidad quiere aprender a manejar. “Se dan relaciones con proveedores y distribuidores que no son profesionales. Me citan pero porque me quieren ver a mi y no a mi producto. Me dicen que cuándo nos vamos a tomar una cerveza juntos,” nos cuenta Catalina. Estos casos, además, son un fenómeno global: muy recomendado el reciente reportaje de Business Insider sobre sexismo en la industria de la cervecería artesanal en los Estados Unidos.

Julieth, Juliana, Lina, Bibyan, Érika, Catalina y Jennifer también le hacen una invitación a todas las mujeres que toman pola: ¡que lo hagan sin pena! “Está mal visto que las mujeres tomemos pola y tomemos alcohol, es una norma social que debemos cuestionar,” dice Catalina. Lina, Érika y Bibyan me cuentan que desde el Irish Pub y La Pola del Pub han intentado acercarse a las mujeres de Sáchica, Boyacá, que es el municipio donde más cerveza se consume en Colombia (al parecer, el índice de consumo por persona es mayor que en Alemania). Sin embargo, las mujeres de este municipio aun no se sienten cómodas exponiendo “su lado cervecero”, lo cual me hace pensar en todas aquellas anécdotas femeninas que estamos dejando de conocer por los muy limitantes roles de género.  

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