Un año de una Causa Justa

Un año de una Causa Justa

Hoy, 17 de Febrero de 2021, celebramos el nacimiento del Movimiento Causa Justa, movimiento que agrupa a más de 90 organizaciones  y 134 activistas que buscamos la despenalización legal y social del aborto en Colombia. Sin embargo, este día conmemora el día en que este movimiento se hizo público. Su historia se remonta mucho más allá del 17 de febrero del 2020.

Podríamos hablar, por ejemplo, de los más de veinte años de trabajo, activismo e investigación que terminaron por consolidarse en los 90 argumentos por la despenalización total del aborto con los que hoy contamos. Habría que mencionar a la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, una de las organizaciones que lidera esta causa, que desde 1998 promueve el derecho al aborto en todas las circunstancias como el derecho humano que es. Y por ahí, tendríamos que mencionar entonces la historia de cada una de las organizaciones que hacen parte de este movimiento y que a partir de la sentencia C-355 de 2006 que despenalizó el aborto en tres causales han vigilado, investigado y buscado la garantía de este derecho. Fue precisamente esa vigilancia, investigación y activismo el que nos trajo de las causales a la Causa Justa.

De las causales a la Causa Justa

Yo puedo escribir con propiedad solamente sobre lo que ha ocurrido desde el 9 de marzo de 2019, día en el que, en el correo electrónico de SietePolas, recibimos una carta invitándonos a una reunión informal e informativa en la que buscaríamos galvanizar los esfuerzos de diversas colectivas, organizaciones y activistas en torno a la protección y promoción del derecho a decidir. El correo decía así: 

“Sabemos que todas ustedes están impulsando de distintas maneras el debate por la despenalización total del aborto en el país y su reconocimiento como un derecho, que es la razón de ser de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres […] Algunas de ustedes conocen los esfuerzos que venimos haciendo por la despenalización total del aborto y la construcción de argumentos al respecto, proceso que hemos llamado la causa justa y en el que creemos podemos generar articulaciones y sinergias teniendo en cuenta el trabajo de cada una.”

Para ese entonces, SietePolas contaba con menos de un año y medio de existencia y por aquella época debatíamos entre nosotras sobre nuestro quehacer; escribíamos un blog y divulgábamos contenido feminista en redes sociales: ¿podíamos considerarnos activistas? En lo que a mí respecta, fue nuestra articulación con Causa Justa lo que zanjó para mí la disyuntiva. Puedo decir, sin miedo a exagerar, que fue en Causa Justa donde entendí lo que es el activismo y aunque aún hoy en día dudo en usar para mí misma la etiqueta de activista, ha sido en este movimiento en que he experimentado a cabalidad lo que es serlo.

Al unirnos a Causa Justa sabíamos que nos parábamos sobre más de 20 años de activismo por la autonomía, la libertad y la plena ciudadanía de las mujeres. Llegamos a sentarnos en la misma mesa con activistas y organizaciones que habían apostado por la implementación de la sentencia C-355 de 2006, que desde todo tipo de aristas hicieron tangibles las posibilidades que esa decisión nos ofrecía e investigaron y registraron sus múltiples limitaciones.

Fue precisamente esto último lo que nos permitió, en esa unión de colectivas y activistas, arrancar con una convicción nítida: el modelo por causales propuesto por la Corte Constitucional es injusto, irregular, ambiguo, y extremadamente limitado, profundiza las desigualdades, ahonda en la criminalización de las mujeres pobres y rurales y contiene la contradicción enorme de dictaminar un derecho fundamental que no es para todas. El objetivo era claro: lo que procedía luego de años de jugárnosla por la implementación y garantía del modelo por causales era empezar a movilizarnos por la despenalización total.  La forma de lograrlo era menos clara y fue objeto de algunas divergencias y desencuentros. Pero es precisamente la diversidad de voces, posiciones, opiniones y propuestas lo que hizo y continúa haciendo de este un movimiento sólido, diverso y nutrido. 

De la Causa Justa al Movimiento Causa Justa

El movimiento Causa Justa nació en febrero del año pasado precisamente para dar lugar a una conversación pública y una pedagogía sobre la necesidad de despenalizar totalmente el aborto y poner sobre la agenda el tema de la eliminación del delito del aborto en el Código Penal Colombiano. Seguíamos reuniéndonos con frecuencia y – en medio de esa amalgama de experiencias, habilidades, plataforma, y saberes que habíamos construído – desarrollar la estrategia de comunicaciones, mensajes y vocerías con la que se lanzó al público el Movimiento Causa Justa el 17 de febrero de  2020. 

La decisión de ir adelante con la demanda en la Corte Constitucional vino después. (Los detalles sobre esta demanda pueden consultarlos aquí). Fue la coyuntura social, jurídica y mediática la que nos dio el último impulso. Por un lado, la Corte Constitucional rechazó una demanda que buscaba la prohibición total del derecho al aborto y la eliminación del modelo por causales. Por el otro, algunos medios de comunicación y una parte de la ciudadanía hacía eco de las posiciones de un hombre en Popayán que pretendía someter a su exnovia a una embarazo y maternidad forzadas. Ante lo que se presentaba como el indicio de una posibilidad en la Corte Constitucional y frente a la arremetida de los antiderechos que aprovechaban la coyuntura mediática, fue evidente la urgencia de movilizarnos jurídicamente por la eliminación de un delito que se opone al derecho fundamental de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, que provoca la estigmatización y criminalización de las mujeres, y que constituye una de las contradicciones jurídicas más grandes de nuestro sistema.

En septiembre del 2020 el movimiento Causa Justa interpuso una demanda conjunta pidiendo a la Corte Constitucional de Colombia que elimine el delito de aborto del Código Penal por vulnerar los derechos fundamentales de las mujeres y del personal de salud. La decisión de continuar vulnerando la autonomía y la salud de las mujeres, limitando la libertad del personal de salud y ahondando en las desigualdades más profundas de nuestra sociedad a través del delito de aborto consignado en el Código Penal, o de dar un nuevo rumbo en la garantía plena de los derechos sexuales y reproductivos en Colombia está ahora en manos de los magistrados Alejandro Linares, José Fernando Reyes, Alberto Rojas Ríos, Cristina Pardo, Paola Meneses y Jorge Enrique Ibáñez y, particularmente, de quienes aún no sientan una posición definitiva en la Corte: las magistradas Gloria Ortíz y Diana Fajardo. 

Pase lo que pase, el movimiento Causa Justa sigue adelante y un año después es mucho lo que hay que celebrar: no solo el esfuerzo y el  trabajo que desencadenó en el curso de esta demanda en la Corte, sino el hecho de que ese esfuerzo y trabajo son producto de una colectividad infinitamente más grande que la suma de sus partes. Las alianzas, las estrategias, las plataformas y las juntanzas que tienen su origen en el Movimiento Causa Justa ya no se pueden contar. Cuento lo que se puede: esta corta y limitada historia de la causa que nos junta y que nos mueve. 

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