Sistema Distrital de Cuidado: ¿qué es y por qué nos compete a las feministas?

En el 2020 hubo muchísimo caos entre las cuarentenas, el miedo por el aumento de casos de COVID-19 y la incertidumbre por el futuro económico y nuestra salud. Para las mujeres, como en todas las crisis, la situación fue aún más dramática: creció el desempleo de manera desproporcionada, los casos de violencias basadas en género aumentaron, disminuyó el trabajo doméstico pago y aumentó el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado durante la pandemia. Las mujeres no solo tuvieron que preocuparse por sobrevivir una crisis, sino que además, si fueron lo suficiente afortunadas de no perder su trabajo, se enfrentaron a una triple jornada laboral: trabajo doméstico dentro del hogar, trabajo de cuidado con personas que necesitan apoyo y trabajo por el que reciben ingresos. 

Según el DANE (2020), en Colombia al día las mujeres dedican en promedio 7 horas y 14 minutos al trabajo del cuidado no remunerado, mientras que los hombres dedican en promedio 3 horas y 25 minutos a las mismas labores. La brecha a nivel nacional en este tipo de trabajo es de más de 3 horas. Para el caso específico de Bogotá, al día las mujeres destinan en promedio al día 5 horas y 30minutos al trabajo de cuidado no pago, mientras que los hombres dedican 2 horas y 19 minutos. Para la capital la brecha es de brecha de 3 horas y 11 minutos. Adicionalmente, este tipo de trabajos recae principalmente en las mujeres con menores ingresos

En Colombia, las organizaciones de mujeres llevan trabajando más de 30 años para que el cuidado sea un trabajo reconocido para las mujeres, entendido el trabajo de cuidado como actividades necesarias para la existencia humana. Puede ser directo o indirecto; remunerado o no remunerado. Hace 10 años lograron impulsar la Ley 1413 de 2010 que creó la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo y la Cuenta Satélite de Economía del Cuidado, como instrumentos para la medición de la economía del cuidado (producción, distribución, intercambio y consumo de los servicios de cuidado, dentro y fuera del mercado). Además, hacen trabajo constante por la incorporación de un Sistema Nacional de Cuidado. 

Durante la campaña a la Alcaldía de Bogotá de Claudia López, las mujeres comprometieron a la mandataria con su firma en el “Pacto por las Mujeres” donde uno de sus mandatos hacía especifico la creación de un Sistema Distrital de Cuidado (SIDICU) como “la apuesta por deconstruir masculinidades violentas y opresoras, la construcción de paternidades responsables en la crianza, el cuidado y la educación de hijos e hijas, el énfasis en la construcción de ciudadanías autónomas en torno a la vivencia de sus derechos sexuales y reproductivos y el desarrollo de los presupuestos sensibles al género”. Por esto, una de las noticias del 2020 que debemos no solo celebrar, sino además entender y vigilar es la creación del Sistema Distrital de Cuidado en Bogotá, primero de su tipo en la región. Ya comenzó a sesionar la Comisión Intersectorial del Sistema Distrital de Cuidado para definir su funcionamiento y en diciembre fue aprobada su incorporación en la Política Pública de Mujeres de Equidad de Género.

¿Qué es el Sistema Distrital de Cuidado?

El Sistema Distrital de Cuidado (SIDICU) es un sistema público que busca responder a las demandas de cuidado de manera corresponsable entre el Distrito, la nación, el sector privado, la sociedad civil, las comunidades y familias/hogares. La corresponsabilidad es clave para que este sistema sea exitoso, exige un compromiso y acciones no solo de la administración sino de toda la sociedad en sus conjunto para poder lograr su objetivo principal: reducir, reconocer y redistribuir el trabajo de cuidado en la ciudad.

Reducir los tiempos de cuidado que son realizados por las mujeres

Reconocer el trabajo de cuidado como un trabajo

Redistribuir el trabajo de cuidado tradicionalmente realizado por las mujeres dentro y fuera del hogar

Principalmente el SIDICU busca beneficiar a personas que requieren altos niveles de apoyo (menores de 5 años, personas con discapacidad y/o adultos mayores dependientes) y personas que ofrecen cuidado, es decir en su mayoría cuidadoras. Este punto es importante tenerlo claro, pues en principio el sistema prioriza sus beneficiarios para brindar estratégicamente servicios que permitan cumplir sus objetivos. 

Para cumplir con esta estrategia y hacerla realidad tiene tres líneas de acción

  1. Servicios de cuidado a personas con altos niveles de apoyo

La territorialización del SIDICU en Bogotá se realizará por medio de las Manzanas de Cuidado y las Unidades Móviles de Servicios de Cuidado, una estrategia creada por Diana Rodríguez Franco la actual Secretaria de la Mujer de Bogotá.

Foto: Secretaria Distrital de la Mujer

Las Manzanas de Cuidado tiene como objetivo brindar más de 30 servicios en un radio de aproximadamente 800 metros para redistribuir y redistribuir las cargas de cuidado de las mujeres en la ciudad. Busca que las mujeres se puedan descargar de las labores de cuidado que tradicionalmente son asignadas para ser realizadas por ellas.  Algunos servicios son las Casa de Igualdad de Oportunidades, lavanderías, jardines infantiles, centros de atención a personas con discapacidad, espacios de alimentación, espacios de ocio, entre otros. En octubre y noviembre del 2020 se inauguraron dos Manzanas de Cuidado, una en Ciudad Bolivar y la segunda en Bosa. Cada Manzana cuenta con servicios de las 15 Secretarías de la Administración Distrital. Es importante mencionar que las Manzanas de Cuidado hacen parte del SIDICU pero no representan en su totalidad a todo el sistema. 

Las Unidades Móviles de Cuidado buscan brindar servicios de cuidado en zonas donde no hay manzanas de cuidado, como la ruralidad, y también brindará servicio domiciliario de cuidado en caso de ser requerido. En el 2020 se realizó un piloto con dos unidades móviles que fue financiado por Open Society Foundations, para entender la viabilidad y los ajustes necesarios antes de su implementación.

2. Estrategia de cuidado a cuidadoras

En esta estrategia se busca principalmente reconocer el trabajo de cuidado de las personas quienes lo realizaron, es decir principalmente las cuidadoras. Está dirigida a todo tipo de cuidadoras: adultas mayores, líderes comunitarias, cuidadoras de animales domésticos, mujeres rurales, indígenas, campesinas, negras, afrocolombianas, raizales, palenqueras, Rrom, población LBT y Ninis.

El reconocimiento se da por medio de tres acciones. La primera son los espacios respiro, programas, servicios o actividades que fomenten el esparcimiento y autocuidado, con el fin de brindar respiros o pausas de la labor de cuidado cotidiana. Un ejemplo de estos espacios son las clases de yoga que se brindan dentro de las Manzanas de Cuidado. La segunda son los espacios de formación y homologación de saberes de cuidado y otras áreas pertinentes. Y la tercera con las visitas domiciliarias que implementan una estrategia de relevos de cuidado. Es decir, contratación del cuidado para que releven a las cuidadoras no remuneradas. Las primeras dos acciones ya están siendo implementadas y la tercera se empezará a implementar en el segundo semestre del 2021. 

3. Estrategia pedagógica y cultural 

Esta estrategia busca redistribuir el trabajo de cuidado entre hombres y mujeres y dentro de las comunidades. Es posiblemente la estrategia más ambiciosa, pues busca una transformación cultural de las y los ciudadanos, sector público y sector privado frente al cuidado. Para 2021, el Distrito tiene proyectado empezar la fase de implementación por medio de acciones de calle y estrategia de comunicación. Los principales espacios de trabajo para esta estrategia además se darán en los Centro de Desarrollo Comunitario y en las Casas de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres del Distrito. 

Ya tenemos SIDICU: ¿ahora qué?

Estoy convencida de que las desigualdades y la falta de oportunidades que viven las mujeres día a día solo pueden ser transformadas si hay un cambio en la manera en que concebimos las labores de cuidado en nuestra sociedad.  La planeación del Sistema Distrital de Cuidado sin duda causa mucha esperanza entre tanto caos. Y es aquí donde nuestro rol como mujeres que queremos seguir avanzando en derechos es clave. Conocer el Sistema es tener la posibilidad de divulgar sus servicios, hacer veeduría que estos efectivamente se cumplan y aportar al cambio cultural tan necesario para mejorar las oportunidades de las mujeres en la sociedad. 

El SIDICU tiene varios retos de implementación, sin duda el principal es ser incorporado en el Plan de Ordenamiento Territorial que se discutirá aproximadamente en julio o agosto en el Concejo de Bogotá. Un ordenamiento con enfoque de género es clave para cumplir las expectativas para que Bogotá sea la Ciudad Cuidadora que nos soñamos. Otro es garantizar que efectivamente las mujeres utilicen los servicios, que estos servicios se den de la mejor manera y poder medir el impacto realizado por el sistema. Bogotá es un ejemplo de lo que debe implementarse en el resto del país, donde en promedio las horas de cuidadorealizadas por las mujeres son mayores que en la capital. Un Sistema de Cuidado en ciudades como Medellín, Cali, Monteria haría un impacto inmenso en la vida de las mujeres y en la manera en que recuperamos tiempo para el desarrollo de oportunidades. 

Por último, debemos entender que el cuidado es la base de la vida y está conectado con todo. La pandemia sin duda ha  nos ha puesto a relfexionar sobre esto. Por ejemplo, no debemos olvidar que una decisión como la de que los colegios permanezcan cerrados disminuye las oportunidades no solo de los menores de edad, sino también de las mujeres que los cuidan. La brecha salarial sigue aumentando porque las mujeres son las que renunciaron para ocuparse del cuidado. El cuidado está en todo y no lo podemos obviar. Por esto, un Sistema Nacional de Cuidado debe ser una de las exigencias que las mujeres hagamos en las elecciones presidenciales del 2022, ya sabemos que somos capaces de poner Alcaldesas, seguro podemos poner a una Presidenta. Otra realidad, es que sin una mujer alcaldesa, el SIDICU no habría sido posible.

Publicación escrita por: Paola Silva

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