Emily in Paris: El cliché y los estereotipos

Una de las series que más se ha visto a través de la plataforma Netflix en los últimos días es Emily in Paris. Serie que, a primera vista, plantea tener elementos que la hacen entretenida y llamativa para cierto tipo de televidente. Por ejemplo, su protagonista-Lily Collins-, su vestuario (así haya recibido muchas críticas negativas), París, como locación o su elenco.

Pero, lo cierto es que su historia se queda muy, muy, muy corta y está llena de clichés y estereotipos. Emily, es una estadounidense de veinte y pico de años que se muda a París, después de que su jefe queda embarazada y decide no viajar, para asumir un cargo dentro de una agencia de marketing y llevar el “punto de vista estadounidense”. En los diferentes capítulos se ve cómo un personaje muy simple y sin matices lleva su vida laboral, amistosa, amorosa y personal en la nueva ciudad de una manera casi irreal.

Quise escribir esta columna porque es absurdo que en pleno Siglo XXI sigamos consumiendo productos que están llenos de estereotipos e ideas como las que nos muestra esta serie. Por eso, voy a compartir varios de los puntos que me parecieron clichés y bastante cuestionables y que me pusieron a pensar:

  1. La jefe de Emily en Estados Unidos y quien ya tiene preparado todo para irse a vivir a París por un tiempo y trabajar en la agencia de marketing, deja de lado todos sus planes porque descubre que está embarazada. ¿Por qué seguimos perpetuando el estereotipo de que en el momento que una mujer queda embarazada, pasa a ser sólo mamá? Tenemos que seguir insistiendo en que la mujer sigue siendo un individuo. Es decir, sigue teniendo vida, sigue teniendo sueños, sigue siendo ella misma. La mujer no deja de ser por ser mamá.
  2. A lo largo de la serie a Emily le pasan muchísimas cosas para que no se sienta feliz en su trabajo, con sus compañeros, ni en la ciudad. Sin embargo, nos presentan una protagonista que siempre está feliz y sonriente, siempre está optimista y nunca tiene un momento malo o que realmente la afecte. Nada más alejado de la naturaleza humana. El cliché de la mujer que siempre está perfectamente arreglada y está sonriendo y tranquila para complacer a todo el mundo a su alrededor.
  3. El cliché de que las mujeres no podemos trabajar juntas. Desde el inicio hasta el final, Emily y su nueva jefe parisina, Sylvie, no se llevan para nada bien. A Sylvie la pintan como la mala del paseo, antipática, seca, sus empleados le tienen miedo y es la que le hace la vida imposible a Emily. Incluso, en algunas partes, la muestran como una mujer celosa de la nueva jovencita en la oficina. ¿Por qué seguimos recreando esto? Las mujeres sí podemos estar en cargos de poder, ser amables y empáticas y ser igual o más respetadas que cualquier hombre. Debemos dejar de asociar el liderazgo solo con el liderazgo masculino tradicional. De hecho, hace unas semanas la pola Daniela nos habló sobre el liderazgo femenino.  
  4. El cliché de la protagonista con belleza hegemónica. Lily Collins me parece lindísima pero una vez más vemos la protagonista que responde 100% a la belleza hegemónica. Piel blanca, rasgos finos, súper delgada. ¿Qué más tenemos que hacer para los productores y escritores aterricen a que el mundo es completamente diverso y que hay mil historias que contar?
  5. Emily invitando a su nueva jefa con la que no se la lleva bien a una fiesta. ¿Cuántas de nosotras hemos invitado a una jefe (que no sea nuestra amiga) a una fiesta? Yo no recuerdo la primera vez que lo haya hecho. Sin embargo, la serie insiste en mostrarnos que las mujeres tenemos que ser amigas y llevárnosla bien. En Emily hay un esfuerzo bastante reforzado por agradarle a su jefe y meterse en su vida, aun cuando ella le ha dejado claro que no le interesa conocerla más.      
  6. Vimos como Emily fue rechazada e irrespetada en varias ocasiones dentro de su lugar de trabajo. Podemos hablar sin problema de que fue acosada y que el ambiente laboral era muy hostil. Sin embargo, en su exceso de positivismo aceptó todo lo que le hacían y cuando se quejó, tampoco pasó nada. Ni por parte de sus compañeros, ni por parte de sus líderes. Uno de sus clientes, después de haberla visto 2 o 3 veces máximo, le envió lencería a su lugar de trabajo. Esto no es normal. Pero lo presentan como si esa fuera la forma de ser de los franceses. No podemos seguir normalizando la cultura de acoso en ningún espacio.
  7. “Lo que quieren las mujeres es ser deseadas por los hombres”, con esta idea uno de los clientes de la agencia defiende un comercial en el que una mujer camina desnuda por un puente mientras varios hombres la miran con deseo y ella está cumpliendo su sueño. No hay nada más alejado de la realidad con que nuestro principal sueño como mujeres sea ser deseadas por un hombre. Por ese imaginario, es que muchos hombres piensan que tienen derecho a decirnos o a tocarnos sin nuestro consentimiento.  
  8. “Yo no soy feminista”, es la forma en la que Sylvie decide ignorar las preocupaciones que expresa Emily por dicha campaña. Además, de decir que en París no son moralistas. Cómo se nota que es una seria escrita por un hombre. El estereotipo de que el feminismo es malo y que no lo necesitamos. ¡Hágame el favor!
  9.  La normalización del sexo con menores de edad. Emily tiene sexo con un menor de edad y no pasa absolutamente nada. La mamá del menor lo ve como normal y sólo pregunta si su hijo tiene buen desempeño, a la hermana le causa risa y a Emily lo explica como una confusión y ya. No pasa nada más. ¿En qué mundo nos parecería normal tener sexo con un menor de edad?
  10.  Camille se hace amiga de Emily y le abre las puertas de su vida en París. Incondicional y con muy buenas intenciones siempre está pendiente de su amiga. Pero Emily decide meterse con el novio de Camille y engañarla. No he conocido ninguna amistad de este tipo. ¿Cómo pueden mostrar como normal que haya traicionado a su amiga de esta manera?
  11. En algunas partes de la serie, se refieren a los estadounidenses como personas gordas y con malos hábitos. No podemos seguir perpetuando la idea de que las personas gordas no son saludables o que las personas delgadas sí lo son. Esto no podría estar más alejado de la realidad. Cada cuerpo es diferente. Me parece curioso que Lily Collins, quien ha hablado públicamente de su anorexia, se hubiese sentido cómoda haciendo un papel como estos.
  12. Intromisión en la vida personal. Sylvie, la jefe de Emily, le exige que elimine su cuenta personal de Instagram y Emily lo hace, a pesar de que después la vuelve a abrir porque nuevamente su jefe se lo pide. ¿Me explican esto? ¿Desde cuándo nos pueden exigir en el trabajo qué hacer o no hacer con nuestra vida personal?  
  13. La falta de diversidad en la serie, pues es un elenco mayoritariamente blanco y heterosexual. Todas las historias giran alrededor de ellos. El único personaje gay, Julien, se ve sobreactuado y está apegadísimo a los estereotipos que se han construido sobre las personas homosexuales. Chismoso, mal intencionado por momentos, envidioso. Es increíble cómo los guionistas y productores olvidan que deben entretener, pero mucho más importante, deben hacer contenido responsable. Olvidan muy fácil que lo que no vemos y de lo que no hablamos, es como si no existiera y sabemos bien que esto no es así.

Esta es una serie que no recomiendo. No tiene personajes interesantes, no tiene buenas líneas de diálogo, no desarrolla ninguna buena historia. Busca entretenernos a través de la perpetuación de los estereotipos femeninos y masculinos que tanto daño nos han hecho como sociedad y que tanto cuestionamos las feministas.

3 comentarios sobre “Emily in Paris: El cliché y los estereotipos

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  1. No pude pasar de los primeros 15 mins. Primero lo del embarazo de la jefe, luego cada hombre que se le atraviesa por el camino la invita a salir (lo del man que le enseña el apartamento y luego la invita por una cerveza pasando por encima de que ella de dice que tiene novio). Seguimos con los clichés de la oficina y la discusión entre qué es peor, ¿fumar o la obesidad? Todo de una forma tan superficial. No sé que mas pasó pero ese fue sólo el comienzo…

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  2. Hola, creo que cuando se pueda, debes ir más a París. No puedes juzgar con el prisma de tu cultura porque te pierdes muchos matices. Hay cosas que pueden parecer clichés pero son intrínsecas a la cultura francesa. El español llegando tarde es un cliché, pero es cierto en lo general y no en lo particular. Tristemente, hay momentos que parecen haberse inspirado en mi vida en París, ciudad a la que adoro pero donde vivir puede no ser tan idílico. Lo más duro sin duda es el ambiente hostil de trabajo, propio de esa cultura pues desde pequeños les educan en la competición, aquí nos puede parecer surrealista. Ni el feminismo ni la visión de la mujer es exactamente igual a la que puedas tener en tu país. Del mismo modo que la infidelidad, donde aquí es más tabú, allí está más aceptada socialmente y eso la serie lo ha sabido reflejar. ¿Y la diferencia de edad? Solo has de leer algún escritor francés que toque esos temas. Insisto, no puedes juzgar lo de fuera con una mentalidad local. Del mismo modo que su visión de los americanos me parece que está bordada, siempre han tenido cierto “desprecio” hacia lo que representan. ¿Lo de las tuberías? Otra cosa que sucede de verdad. No obstante, lo de los franceses hablando francés aunque haya alguien que no lo entienda, no estoy muy de acuerdo, he visto las dos cosas. Lo del personaje gay, es la viva imagen de mi amigo Yves, al que adoro pero tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Otro punto, trabajo en una gran multinacional americana y sí que tengo algunas reglas sobre cómo hablar de mi empresa en mis redes sociales, no está tan lejos de la realidad esa intromisión en la esfera personal. Al final las marcas tienen que asegurarse de no dañar su imagen. Que sí, que habrá alguna cosa exagerada, pues claro, no deja de ser una serie y necesitan forzar situacione. Que sí, que la serie no da para un óscar ni mucho menos, pero me he pasado casi todo el tiempo pensando “tal cual”, “así son”. Eso es lo que me faltado en tu análisis, se me queda superficial pues te has dejado lo más importante, desmigar esos esteriotipos parisinos, que es al final de lo que va la serie. Un saludo.

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