Cada manel es una oportunidad perdida

“Infraestructura para una Movilidad Sostenible en Bogotá” Los invitados: cuatro hombres de la élite colombiana. Con solo verlo ya tengo en mente más de tres expertas que podrían participar, o en verdad cualquier mujer que viva la ciudad, pues la realidad es que las mujeres nos movemos más por la ciudad que los hombres. Este es simplemente uno de mil ejemplos que vemos a diario sobre los manels, palabra traída del inglés para resaltar paneles, seminarios, conversatorios o espacios de discusión compuestos solo por hombres.

Podríamos decir, “pero es solo una conversación, no es tan grave”. El problema es que estas conversaciones crean imaginarios colectivos sobre las personas que deben o no deben tener una voz en nuestra sociedad. La famosa actriz norteamericana, Marie Wilson una vez dijo: “no puedes ser lo que no puedes ver”. Y por esto los manels son tan solo una manifestación de un problema más profundo y complejo: la falta de representación femenina en todos los espacios de liderazgo en la sociedad. 

La voz de las mujeres importa. Lo dice la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), lo establece la meta 5.5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y  lo encontramos la legislación colombiana. Somos el 51,2% de la población, al menos deberíamos tener eso de representatividad en todos los espacios. Pero la representatividad de las mujeres en nuestro país no es completa. En el Congreso de la República tan solo hay un 18% de mujeres, las juntas directivas de las empresas no alcanzan a estar compuestas en un 30% por mujeres y nuestro sistema judicial no es paritario. En cualquier sector que miremos, las posiciones de liderazgo no son paritarias. 

Cada día las noticias, los comerciales y los mensajes que mandan los diferentes medios de comunicación reflejan una imagen sobre la “mujer ideal”. Están las mujeres con cuerpos esbeltos y ejercitados, las que se apropian de la cocina y las tareas del hogar, las presentadoras maquilladas y “perfectas” a las 5am, las solteras que concursan por un hombre o las mujeres hipersexualizadas como estrategia de marketing, solo por mostrar unos ejemplos.  Con dificultad encontramos a las mujeres participando en medios de comunicación distintos al entretenimiento. Según Cifras y Conceptos, de los principales programas de opinión de Colombia, en ninguno las mujeres conforman el 30% de las personas invitadas a dar su opinión. Mucho menos las encontramos hablando en nombre de los gremios empresariales, siendo las principales voces dentro del Congreso o entregando comunicados estratégicos de cualquier sector. Los datos demuestran que nuestras instituciones y sistemas suelen imaginar y configurar el liderazgo como un asunto de hombres.

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Los paneles son un recurso para nivelar esta balanza de representación que existe en la sociedad, para revertir la deshumanización de las mujeres -al no verlas como igualmente  capaces-, y para abrir los espacios que se requieren para que sus formas de pensar, ver y experimentar el mundo, además de su conocimiento y experticia, sean parte de la forma cómo analizamos y proyectamos nuestras comunidades. 

Chimamanda Ngozi Adichie nos habla del peligro de una sola historia, pues permite que a las personas se les robe su dignidad al no tenerlas en cuenta. Y algo así pasa cuando estamos en una discusión donde no están incluidas las mujeres . El peligro es que estas opiniones son las que siempre son objeto de atención pública y validación, por esto se crea una perspectiva de que eso es lo “normal”. Nuestras verdades entonces son masculinizadas y crean imaginarios donde solo los hombres pueden estar en posiciones de poder. reforzando los estereotipos donde los que deben tener siempre el micrófono en todas las disciplinas son solo los hombres. 

Algunas de las principales explicaciones que dan los organizadores de manels son que no existen mujeres expertas sobre ese tema o que ninguna mujer les confirmó. Este es el momento donde evidenciamos el círculo vicioso que tenemos que romper. ¿Existen mujeres expertas en todos los temas? Sí. ¿Los organizadores se están preguntando dónde están? No. 

Hay esperanza. Cada vez hay menos aceptación del público en general frente a los manels.  En algunos países del mundo se han creado movimientos y estrategias nacionales para contrarrestar este tipo de comportamientos. En Argentina crearon un movimiento llamado #NoSinEllas y en Chile las organizaciones de mujeres abrieron una base de datos (https://www.haymujeres.cl) para que no existan excusas porque #MujeresSiHay. En Colombia este año nació www.abajolosmaneles.com, una iniciativa de MÍAUniandes para invitar a las personas a que se unan al llamado de no abrir espacio de discusión solo con hombres, y a tener un compromiso personal de darle voz a las mujeres en todos los espacios. 

¿Pero entonces qué hacer si soy organizador? 

Acá abro una invitación a que no seamos mediocres y pensemos un poco más allá. Basta ya de excusas. Es claro que detrás de la inasistencia de las mujeres a muchos paneles existe un problema estructural. Y tenemos que hacerle frente a la discriminación de género. Pero es un problema que entre todos podemos transformar comenzando por darle voz a las mujeres. 

Si ninguna mujer de las múltiples que se contactaron confirmó, como organizador mi tarea mínima es cuestionar, entender  y reflexionar por qué esto sucede.  ¿Los horarios no le permiten participar por el trabajo doméstico que realiza? ¿Le pregunté la razón por la cual no se anima a participar? ¿Estoy invitando a las mismas mujeres de siempre?¿Busqué organizaciones de mujeres o solo académicas? Entre otras preguntas que se pueden hacer. Como organizador, comprométase a atacar estas razones. Normalmente los hombres ya tienen el poder, úsenlo para transformar. 

Un cambio de fecha SIEMPRE, SIEMPRE, se puede realizar, muévalo y tenga una conversación incluyente  que probablemente va a hacer su panel más interesante.  

Y por último, asuma su responsabilidad como organizador. Las mujeres que le recordaron que organizó un evento de solo hombres no tienen que hacer la tarea que usted no hizo. Recuerde, si el evento es suyo, usted es el responsable, no quien resalta sus errores. 

¿Qué hacer si soy panelista?

Asegúrese de saber a quién más invitaron, pregunte directamente si invitaron mujeres y si va estar en un panel diverso. Si los organizadores le dicen que no hay mujeres, puede sugerirles organizaciones o expertas que saben sobre el tema. Si usted es una autoridad en la materia, lo mínimo es conocer a sus colegas mujeres. Si no conoce a ninguna, su experticia en la materia queda en entredicho pues no está al tanto de todas las perspectivas que hay en su área,  Es hora de investigar y actualizar sus contactos y conocimientos. Si usted es hombre y los organizadores le dicen que solo hay espacio para una persona más, ceda su puesto, a usted seguro lo vuelven a invitar después. Recuérdele a los organizadores que eventos sin mujeres son una oportunidad perdida. 

¿Por qué si están bien paneles de solo mujeres? 

Los paneles de solo mujeres no están discriminando, en principio nacen por la necesidad de realizar espacios que creen acciones afirmativas (más sobre esto en el texto de la pola Vanessa). Los paneles de donde participan solo mujeres abren espacios que tradicionalmente son cerrados solo para hombres con poder. Nuestra voz merece ser escuchada y hasta ahora no lo ha sido. Precisamente porque el punto de vista masculino es el que histórica y actualmente domina los espacios académicos, técnicos y profesionales, un panel de solo mujeres realmente trae algo nuevo a la mesa. En últimas, el punto de vista masculino ya está ahí y es de suponer que es ya conocido. 

Por último quiero dejarles una invitación a tomar una posición activa por la igualdad. Desde cualquiera que sea nuestra disciplina, la ciencia, los negocios, la industria, el gobierno o la academia, a actuar con intencionalidad en términos de a quién se le pide que participe en paneles públicos. A nombrar los espacios que requieren más diversidad, a meterle cabeza a la situación y a actuar. A ceder la silla cuando sea necesario si su participación no permite la diversidad. Una invitación a hacer parte del cambio. Ya no es una opción quedarse en las mismas excusas de siempre. Todas las personas tenemos la oportunidad de romper este ciclo vicioso de exclusión.

**Imagen tomada de Foros Semana, adaptada por SietePolas

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