Lo más leído en 2019

Últimos días del año y no podíamos estar más agradecidas con ustedes. Gracias por leernos, acompañarnos, resistir juntas y generar tantas discusiones durante este 2019. Hoy les compartimos un resumen de las 7 columnas más leídas de este año, cuando hablamos de diversidad en el feminismo nos referimos a esto:

  1. La tasa de natalidad también es un problema feminista: ” La igualdad de género no es enemiga de la natalidad. Es exactamente lo contrario. No es verdad que las mujeres tengamos menos hijos porque tenemos mayor acceso a la educación y el mercado laboral, esta respuesta es muy simplista. Tampoco es verdad que las tasas de fecundidad puedan explicarse exclusivamente por el acceso a anticonceptivos o a la interrupción voluntaria del embarazo, porque el número de abortos tiende a permanecer estable o a disminuir cuando es legalizado. No. No es el hecho que tengamos muchas más herramientas para decidir libremente lo que hace que estemos teniendo menos hijos porque el tener hijos no es ni intrínsecamente femenino ni intrínsecamente anti feminista.”
  2. El “feminismo pop” no es real y es patriarcal: ”  Cuando digo que el feminismo pop no es real lo que quiero decir es que no existe como categoría cerrada y no existe tal cosa como una contradicción entre feminismo pop y feminismo de verdad. Esas prácticas “en tendencia” (hablar de reggaeton y feminismo, hablar de moda y maquillaje, tomarse fotos sexys para hablar de amor propio, dominar las calles de Cartagena en espectaculares y aborteros vestidos verdes) nunca se quedan solo en la superficie. En realidad, son las excusas que nos permiten hablar de los problemas de fondo en un mundo digital en el que la atención de las personas está en todas partes y en ninguna parte al mismo tiempo.”
  3. Fracasé: “Dicen que a las mujeres nos da más duro el fracaso y, en parte, estoy de acuerdo. Nos da más duro porque cuando fracasamos lo relacionamos  con nuestras habilidades. Nos enseñaron a ser princesas perfectas desde la manera como pensamos, nos vestimos, sentimos y nos comportamos. Desde chiquitas, nos incentivan  más a sacar buenas notas, que a experimentar nuevas cosas. A mí me enseñaron que mi única responsabilidad era sacar buenas notas y ser la mejor en el colegio. No le voy a echar la culpa a los valores que me dieron. Creo que también partía de mi personalidad: prefería quedarme en lo seguro que arriesgarme  y hacer el ridículo en el intento. Lo académico se me facilitaba y sabía que iba a ser alabada por ello. Esto se extrapoló a mis resultados laborales. “
  4. J Balvin, amigo, date cuenta… ¡y tú también!: “Sin embargo, aunque Balvin haya sido el que causó la conmoción (pues porque es él), su caso es el de muchísimos hombres a mi alrededor, que dicen ser o parecen aliados del feminismo hasta que les toca asumir los costos que vienen con esa enunciación. Hoy en día es difícil encontrar hombres que verdaderamente crean que la igualdad entre géneros no es importante. Y cada vez más conozco tipos que se enuncian feministas, o aliados feministas, y sacan su post en redes sociales sagradamente cada 8 de marzo con textos de ensueño. Y al hacerlo llueven los aplausos y los reconocimientos como hombre del año. El mismo J Balvin no ha recibido sino halagos y felicitaciones por su reggaetón “woman-friendly” (amigable con las mujeres). Sin embargo, cuando les toca ponerse los guantes y ensuciarse un poquito las manos, hasta ahí les llega el feminismo.”
  5. La feminista y el ‘Guasón’: lo que nos dice esta película sobre la masculinidad tóxica: ” Pero sí puedo exigirle que de ninguna manera reitere o refuerce la posición tóxica de estos señores y este es precisamente mi problema con ‘Guasón’: que puedo ver cómo uno de estos amargados hombres blancos podría llegar a simpatizar con el desafortunado Arthur Fleck. A entender su desenfrenada violencia como la única manera de desahogarse en una sociedad en la que ya no es dominante. En otras palabras, Arthur Fleck tiene todas las de ser un tirador, uno de esos responsables por los tiroteos masivos que en años recientes han sucedido en discotecas, instituciones educativas y sitios de culto. Hay un paralelo muy macabro entre la película y estos tiroteos, y es el hecho de que, en ambos casos, la violencia se convierte en una puesta en escena. Disparar es casi un show, debe hacerse en público y debe haber una audiencia (como el espeluznante caso del tirador que transmitió, en vivo, los tiroteos a dos mezquitas en Nueva Zelanda).”
  6. La Revista Fucsia, la modelo de piel blanca y la representación de lo que no somos: “Afirmar que “lo afro nos pertenece a todos” es bastante ingenuo y alejado de la realidad. Ninguna persona que no tenga piel negra puede decir que le pertenece, pues no ha tenido que vivir en carne propia las discriminaciones históricas y permanentes, el rechazo por su color de piel, los estereotipos alrededor de lo que una persona negra puede llegar a ser y lograr, el rechazo a sus facciones y rasgos característicos, la violencia racista, la lucha por el reconocimiento, la lucha por la libertad, entre muchos otros. No podemos apropiarnos de estas historias porque no las hemos vivido y no nos pertenecen.  Y puede que ir a un Festival como el Petronio Álvarez, visitar el Chocó en temporada de ballenas o usar los turbantes nos acerquen un poco más a esta cultura, pero jamás nos permitirán entender a cabalidad lo que realmente significa ser afro en un país como Colombia.”
  7. Sobre el feminismo y el autocuidado: “¡Y hablemos de las cargas y responsabilidades que nos imponemos algunas feministas por esta urgencia de cambiar el mundo de un solo tacazo! Yo por ejemplo siento que tengo el deber o la obligación de siempre responder, de dar la mejor respuesta a cualquier pregunta que me hagan que esté relacionada al feminismo. De siempre dar una opinión cuando alguien tiene una duda o de estar disponible 24/7 cuando una situación machista sale en las noticias para reaccionar de manera acertada. Y realmente el problema se encuentra en el “siempre”. Aunque no parezca, ser activista también es un trabajo, no pago, no remunerado, pero sí necesario y que quita tiempo y espacio para cada persona que decide ejercerlo.”

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