Si no entendiste “un violador en tu camino”, el problema también te incluye a ti

Una carta a ti, mi amigo.

Lamento decírtelo y probablemente te va a doler, pero si no entendiste la letra de la canción “un violador en tu camino” o te la tomaste personal, lo más probable es que también seas parte del problema. Si te reíste de la letra, de la coreografía y la ridiculizaste, también eres parte del problema.

Probablemente “el violador no eres tu” – en el sentido que nunca has violado una mujer. Puede que siempre trates bien a las mujeres: te dirijas a ellas directamente de manera respetuosa, estés ahí para ayudarlas, las invites a comer, hasta las lleves hasta la casa, es decir, te comportes como un perfecto caballero. Pero ser lo que consideras un “caballero” está cambiando en esta época.

Déjame decirte primero, que no eres el único al que le está sucediendo esto. La letra de “un violador en el camino” está hecha para incomodar ¿A quién? A todos. Por eso es que te estás sintiendo así: enfrentado a una realidad ajena a la que tienes. Y esto te incomoda o te hace reir, el no entender de donde salen los reclamos que se claman. La realidad es que muy pocos hombres a tu alrededor han sufrido de una violación. Cómo no está presente en tu realidad, crees que no tiene nada que ver contigo. Tu realidad configura lo que para ti es normal.

Y tu realidad ha normalizado algunos comportamientos machistas, tóxicos y violentos. Para no irme muy lejos del tema, has normalizado mofarte de cosas de niñas – como sus coreografías, su voz – y, con esto, ignoras el mensaje que hay detrás de sus palabras. Con esto, estas ignorando la realidad de miles de mujeres que gritan su verdad. 

El hecho que “un violador en tu camino” te incomode y duela es porque no estamos acostumbrados a hablar de la violación, ni la cultura de la violación, en términos crudos. Es un tabú, que no le pasa a todo el mundo, solo a aquellas que estaban en el lugar y momento incorrecto. Tú claramente no tienes nada que ver con eso. No eres responsable de lo que les haya pasado.

Pero más allá de mi rabia por tu comportamiento, hoy te quiero decir que el problema es más grande que la violación en sí misma. Como bien lo sabes, una persona no viola a otra de la noche a la mañana. Los violadores no nacieron violadores, se les dio la oportunidad de serlo. Siempre es un proceso. Y de esto es lo que te quiero hablar.

El proceso para llegar a ser un violador está enmarcado en lo que se llama ´La cultura de la violación´. “Duh, obvio” – me vas a decir – “es de lo que estamos hablando”. Perfecto, es justo al punto que quería llegar.

El término busca llamar la atención sobre el entorno que neutraliza la violencia sexual que se ejerce contra las mujeres y se justifica en los ámbitos de la justicia, la cultura popular y los medios de comunicación. En palabras sencillas, hay comportamientos, chistes, actitudes que nuestro ambiente ha normalizado y justifican una violencia contra la mujer.

Los violadores viven una mentalidad que la sociedad les permitió construir. El violador no está ni vive escondido detrás de una piedra, vive en medio de la sociedad, está entre nosotros todos los días. Su mentalidad nace de trivializar lo que es la violación y el consenso. Parte de cosas pequeñas como lo que vemos en las series de televisión, chistes, dichos y refranes populares, inclusive en las piezas publicitarias. Con esto, empiezas a crear una idea mental de lo que es aceptable y lo que no lo es. Estos chistes son buenos ejemplos, te los mandas con tus amigos, se ríen, pero la idea queda en tu cabeza. Si está dormida o borracha, es más fácil, no me puede decir nada, ella fue la que se emborrachó. La culpa es de ella, por dejarse.

Crecemos y la cosa se sigue complicando. Nuestros amigos y nuestra sociedad nos han mostrado que objetivar a la mujer está bien. Lo vemos todo el tiempo en los comerciales y vallas publicitarias. Lo vemos cuando entre los amigos se mandan fotos de viejas buenas sólo para comentar lo buenas que están, en lo rico que lo debe hacer. Es normal, todos podemos apreciar el físico de una persona ¿no?

Nos damos cuenta que en el mundo hay diferencias sistemáticas en cómo tratan a los hombres y las mujeres – sin mencionar la diferencias por raza, clase, religión, nacionalidad, entre otros -. Llegamos a un mundo desbalanceado, donde las mujeres tenemos una desventaja y se han trivializado las relaciones de poder. Si trabajas o has trabajado en una oficina sabes que las relaciones de poder existen. Tienes un jefe o una persona con poder de influenciar al resto. En estos momentos de relaciones de poder el coqueteo va, el coqueteo viene, hasta un punto donde es normalizado pasar a un contacto físico, íntimo. ¿Qué va a decir ella, si ella fue la que permitió llegar a eso? ¿Si ella se pudo haber ido en cualquier momento? Para muchos esto no es acoso, es sólo una situación que se presentó. Así funciona el mundo. Si de verdad quisieran tener sexo con alguien, habría mil mujeres esperando. Obvio, las mujeres somos las que son oportunistas.

La cultura de la violación incluye culpar a la victima, llamar a las mujeres “putas”, “zorras” o “regaladas” por la manera como se comportan, la objetivación de las mujeres y su cuerpo (son más valiosas entre más buenas están), la trivialización del acoso y del abuso (al final las mujeres joden mucho y se inventan cosas para quedar bien), el negar casos abiertamente probados de violación (“todavía no le creo”) y rehusarse a aceptar el daño causado por toda esta cultura.

Lo triste es que muchas de estas cosas no suenan como un depredador enfermo en busca de una víctima. Suenan como amigos, tíos, padres, jefes con los que interactuamos todos los días. 

Esto es lo que nosotras hemos visto por años y hasta ahora empezamos a tener el coraje para hablar. 

No digo que seas un violador, pero es peligroso como toda esta cultura de la violación está alrededor nuestro. Es algo cotidiano, que está impregnado en nosotros por cómo oímos a nuestra familia hablar de cómo nos debemos comportar, de los chistes que hacen, de lo que está permitido o no para cada sexo. Es lo que dicen tus amigos que debes hacer para ser suficiente hombre o decir para separar a las mujeres “buenas” de las “malas”. Tú la estás perpetuando.

Lamento decírtelo, pero al reírte de esta canción te estás riendo de todas las mujeres que han sufrido una violación, que ha sufrido internamente por decidir no contar nada por que saben que afecta su futuro, que han sufrido porque decidieron contar y la gente las trató de locas, que han sufrido porque les preguntaron que qué fue lo que hicieron para merecerlo, de las mujeres que son revictimizadas en los procesos judiciales, de las mujeres que tienen órdenes de restricción porque tienen miedo de sus parejas, de las que murieron por feminicidios.

Sí, no eres la persona directamente responsable de haber violado a una mujer, pero sí eres responsable de la actitud que tomas frente a estos temas: cómo hablas al respecto, los chistes que haces, la importancia que le das a las palabras que se están hablando, de lo que permites que suceda alrededor tuyo.

Las mujeres nos despertamos. Nos dimos cuenta que merecemos que no nos traten así, como estúpidas, como niñas que no saben de lo que hablan. No merecemos que nos respondan ridiculizando, ni ignorando. Y como no nos lo merecemos, decidimos hablar al respecto y hacer que las cosas pasen. Sacar a la luz el dolor que llevamos por dentro.

Si tú no le das importancia a las palabras, al mensaje, a las historias de otras mujeres, estás perpetuando una cultura de violación y tú también eres parte del problema.

Un comentario sobre “Si no entendiste “un violador en tu camino”, el problema también te incluye a ti

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  1. Oh chicas, las ame al comienzo y lamento mucho.el.cambio de tendencia a criminalizar a TODOS los hombres y a ver en cada movimiento una estructura promovida por el Patriarcado. Este post es agresivo con los hombres y promueve la horrenda práctica del sino estas conmigo estás en mi contra.

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