El síndrome del impostor no solo me afecta a mí

Hace poco hablaba con alguien y me dijo algo que me quedó sonando en la cabeza: “Me parece increíble cómo minimizas tus logros”. Y me quedó sonando porque después de pensarlo me di cuenta que era cierto. Nunca me había preguntado por qué me incomodaba tanto hablar sobre mí con otras personas y creo que una de las razones era que me daba pena hablar de las cosas buenas que había logrado. Sí, pena pero ¿por qué? Justamente porque pensaba que muchas de las cosas que he logrado en la vida han sido producto de una serie de buenas coincidencias, en otras palabras, que he contado con suerte y que poco o nada han tenido que ver mis capacidades y habilidades para alcanzarlas.

Este mismo sentimiento también me ha llevado a pensar que debo ser perfecta, que no puedo equivocarme y que siempre tengo que estar dando el 200% en todo porque no puedo quedar mal con las circunstancias que me llevaron a estar donde estoy. Esto genera una autoexigencia permanente por hacer siempre las cosas bien y cuando algo sale mal, así no haya sido responsabilidad propia, se genera un sentimiento de culpa que me acompaña durante un buen tiempo que también se traduce en ansiedad.

Gracias al feminismo y a la posibilidad de poder indagar un poco más sobre el tema, comprendí que esto lo viven muchísimas mujeres y que, de hecho, tiene un nombre científico: el síndrome del impostor. De acuerdo a Holly Hutchins de la Universidad de Houston, este síndrome consiste en sentirse como un fraude intelectual por la incapacidad de internalizar el éxito profesional. Y nos afecta mayoritariamente a las mujeres como una respuesta a la sociedad patriarcal que ha sido estructurada para que las mujeres no seamos exitosas y nos dediquemos a lo que los hombres quieren.

En pleno Siglo XXI seguimos luchando a diario para ganarnos nuestro espacio en el ámbito laboral, para que nos tengan en cuenta, para que nos escuchen, para que nos paguen lo mismo o más, con base en capacidades no en el sexo, para que nos dejen hablar, para que no nos expliquen nuevamente lo que acabamos de decir en una reunión, para que nos tomen con seriedad, para que no nos llamen “niña”. Así que no debería sorprendernos que nos sintamos de esta manera.

Cuando pensamos en este síndrome, es más fácil entender muchas de las dinámicas que vivimos en el día a día en nuestra vida laboral. Por ejemplo, porque nos cuesta tanto a las mujeres ser conscientes de nuestras capacidades, de los logros alcanzados y de lo que tenemos por aportar a un equipo en el momento de tener la conversación con nuestro jefe y pedir un aumento salarial o por qué nos intimida tanto la posibilidad de llegar a una posición de poder porque seguimos pensando que las personas a nuestro alrededor no nos van a tomar en serio y no contamos con todas las capacidades. O, como me pasa a mí, por qué nos cuesta tanto aceptar y hablar sobre los logros alcanzados.

La buena noticia es que después de identificar que tenemos este síndrome podemos trabajar para intentar superarlo y que su efecto sea mínimo en nuestro día a día. Varios expertos sugieren que es fundamental que podamos exteriorizarlo con otras mujeres o personas que también lo sufren, que escribamos un listado de la retroalimentación positiva que recibimos para que podamos leerlo con calma después y no nos quedemos con la negación del momento y que tengamos un círculo cercano seguro con el que podamos hablar con tranquilidad sobre estos sentimientos y donde sepamos que vamos a recibir apoyo. Esta no es una tarea fácil pero quiero que seamos conscientes que nos pasa a más de las que nos podríamos imaginar.

Si quieren conocer y leer un poco más sobre el tema, les comparto los siguientes links:

  1. TedTalk: ¿Qué es el síndrome del impostor y cómo combatirlo?:  https://www.ted.com/talks/elizabeth_cox_what_is_imposter_syndrome_and_how_can_you_combat_it?language=es
  2. Unmasking the impostor de Karen Kaplan: https://www.nature.com/naturejobs/science/articles/10.1038/nj7245-468a
  3. The Imposter Phenomenon in High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Intervention de  Pauline Rose Clance & Suzanne Imes https://www.paulineroseclance.com/pdf/ip_high_achieving_women.pdf

 

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