¿Son las mujeres transgénero parte y sujeto del feminismo? (Parte 2)

Quienes pusieron atención a la primera parte de esta columna estoy segura que no tardaron en encontrarle el lado flaco al argumento. A ver, SinturaConEse, ¿si los hombres no pueden ser feministas sino aliados porque no tienen la experiencia femenina, porqué las mujeres trans, que tampoco la tienen al menos por una fracción de su vida, sí pueden considerarse no solo plenamente feministas sino sujetos mismos del feminismo? La respuesta corta es que las mujeres trans son mujeres. La respuesta larga tiene que abordar las falacias de las que parte la pregunta.

Falacia # 1: las mujeres trans “crecen como hombres”. Y, pues, no. Las mujeres trans crecen como mujeres trans. El problema es que una sociedad que insiste en clasificar a los seres humanos en ese estricto binario del sexo femenino vs. masculino las ve nacer, les mira entre las piernas y les dice: tienes pipí, ahora sal al mundo vestido de azul, tienes derecho a ser brusco y mugroso pero no a llorar, ni a jugar con muñecas o bailar ballet porque eres un niño. Y como todos nosotros crecimos pensando que ese binario es natural y no construido (cuando en realidad es el constructo social más grande que existe) entonces hoy en día nos cuesta tremendamente salir de ese paradigma (esas gafitas a través de las cuales vemos el mundo) y la única forma en que podemos entender a una mujer trans es pensando que si ahora es una mujer entonces antes era un hombre. Y ese es un error. Las mujeres trans son mujeres trans desde siempre, si tuvieron que presentarse al mundo con una identidad que no era la suya, eso habla del mundo, no de ellas.

Falacia # 2: las mujeres trans tienen una experiencia femenina que no cuenta o que no cuenta tanto o que solo cuenta desde el momento en que empiezan a presentarse al mundo como mujeres. Esta es más difícil de explicar en las pocas palabras que este blog me permite, aunque me puedo valer de una sola de ellas para empezar a hacerlo: interseccionalidad.

La interseccionalidad es ese paradigma (¡unas nuevas gafas para ver el mundo!) que nos permite entender que aunque, como mujeres y como feministas, tengamos como objetivo común la reivindicación de la libertad, la dignidad y los derechos iguales de todas las mujeres, eso no significa que todas las mujeres seamos iguales o que nos defina una identidad femenina única o que padezcamos un modo de opresión unívoco. Palabras más, palabras menos, el concepto de interseccionalidad es lo que nos permite ver y expresar con claridad que una mujer pobre y negra, por ejemplo, no es lo mismo que una mujer rica y blanca. Que claro, que las dos padecen las opresiones propias de un mundo machista que oprime al género femenino, pero la mujer pobre y negra padece, además, las opresiones propias de un mundo clasista y capitalista y de una cultura racista y que en la intersección de esas opresiones cada una de ellas se multiplica exponencialmente. Y que para que haya una plena reivindicación de la libertad, dignidad y derechos de las mujeres como grupo, entonces el feminismo se debe preocupar por observar, entender e incorporar, además de los asuntos del género, los conceptos y consideraciones de las luchas raciales, de clase, antinacionalistas, anticapacitistas, etc.

Así que el concepto de interseccionalidad nos permite considerar e incorporar la experiencia particular de las mujeres trans, que no es menor, que no es que haya empezado tarde, sino que es diferente. Es una experiencia de ser mujer en un mundo biologicista y esencialista en el que nuestra visión limitada del género nos ha obligado a ver la identidad en los genitales. Y ver, escuchar e incorporar esa experiencia a nuestro feminismo no puede sino enriquecer nuestra visión de género e identidad y contribuir a la deconstrucción personal y social que es el fin último del feminismo.

Y ya que he repetido tanto las palabras género y binario puede que uno que otro lector suspicaz haya pensado: ajá! pero ¿no se supone que el feminismo lo que busca es la eliminación del concepto feminidad vs. masculinidad como un binario cerrado? ¿Y acaso las personas trans no contribuyen a cerrar más ese binario cuando insisten en que pueden transicionar de un lado al otro?

En estos días leí un artículo que decía lo siguiente: “Las más inconformes con el género somos las feministas y las personas conocidas como transexuales o transgénero. Pero hay una diferencia fundamental entre nosotras: las feministas buscamos abolirlo porque es un constructo social dañino e injusto, impuesto con violencia, y mucha gente trans piensa que sí es un rasgo intrínseco de las personas. Mientras que las feministas luchamos contra el género entendido como sistema de subordinación de las mujeres, la gente trans adopta el otro rol sexual, entendido como identidad.” Cuando a un argumento de estos lo coge a uno por sorpresa uno como que me empieza a asentir. O por lo menos eso me pasó a mí. Pero claro, uno vuelve a leer ya sin descrestarse por el lenguaje elaborado y se da cuenta que le están metiendo gato por liebre, que le están diciendo que una cosa es lo que no es y construyendo un argumento a partir de una equivalencia (o, en este caso, una oposición) que no es cierta. Acá, en medio de un montón de palabras que a las feministas nos encantan (“inconformes”, “constructo social dañino e injusto”, “abolir”) nos están diciendo que eliminar la jerarquía de lo masculino como superior a lo femenino requiere la eliminación de lo masculino y lo femenino como rasgo identitario. Repasemos: nos están diciendo que si queremos que el mundo deje de asociar lo masculino con fuerza, liderazgo, capacidad de mando, pensamiento racional y capacidad de agencia, y lo femenino con debilidad, incapacidad de liderazgo, pensamiento irracional, falta de agencia, cosificación y deshumanización entonces que la masculinidad y la feminidad deben desaparecer como rasgos identitarios. Y, pues, no. Abolir la jerarquía no requiere abolir la categoría. Lo que sí queremos es, uno, que los seres humanos podamos asumir apariencias y comportamientos típicamente considerados masculinos y/o femeninos sin que por eso se nos otorguen o quiten derechos o se nos trate con mayor o menor respeto y dignidad.

Lo que queremos es ser lo que se nos dé la gana de ser y construir nuestra identidad a partir de todo lo que tenemos adentro y no desde todo lo que nos imponen desde afuera. Y en eso las personas trans, queer y no binarias y las feministas cisgénero tenemos todo en común.

 

 

 

 

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