Por el poder del voto femenino: ¡Salgamos a votar!

Hemos pensado en muchas cosas que queremos recomendar hoy, 26 de mayo, un día antes de las elecciones presidenciales en Colombia. Pero no hay libro, canción, película ni obra de teatro que queramos recomendar más que esto:

¡Salgamos a votar!

Principalmente, mujeres: salgamos a votar. Salgamos a ejercer el derecho al voto que tanta sangre le costó a nuestras antepasadas conseguir. Salgamos a mostrarle al mundo que somos una fuerza arrolladora capaz de definir una elección entre puros candidatos hombres. Digámosle a todos, con nuestro voto, que las mujeres somos la mitad de la población y que su gobierno tiene que tener nuestros problemas en cuenta y tomar medidas para resolverlos.

Y eso de que somos una fuerza arrolladora capaz de definir elecciones nacionales no lo decimos como ideal de un futuro lejano. En Estados Unidos, luego de la última elección, se dieron cuenta del peso del voto de las mujeres, particularmente de las mujeres  solteras. En este artículo en The Cut, la escritora estadounidense Rebecca Traister nos cuenta las implicaciones que está teniendo en la vida social y política de Estados Unidos el hecho de que, desde el 2009, las mujeres solteras (incluidas las que nunca estuvieron casadas, enviudaron, se divorciaron o se separaron) superaron en número a las mujeres casadas en ese país. Es un hecho que muestra que estamos reinventando el ‘deber-ser’ de la vida de las mujeres adultas, y que ese ‘deber-ser’ ya no incluye por defecto el matrimonio. Así, las mujeres estamos interiorizando la posibilidad de llevar vidas adultas independientes y autónomas, y no definidas por un esposo.

Este cambio está creando casi que un nuevo fragmento en la población en Estados Unidos: las mujeres solteras. Una población que tiene necesidades económicas, sociales, laborales, sexuales y reproductivas “nuevas” y específicas. Una población, además, que vota y que vota pensando en esas necesidades propias, y que por eso, está impulsando una agenda de temas que se están convirtiendo en el centro de los debates políticos (y que años atrás habría sido una aberración hablar de ellos):  equidad salarial, licencia familiar pagada, salario mínimo más elevado, preescolar universal, costos universitarios más bajos, atención médica más asequible y derechos reproductivos ampliamente accesibles. Así, en las elecciones presidenciales del 2012, las mujeres solteras constituyeron un 23% del electorado. Luego, en las últimas elecciones presidenciales, casi una cuarta parte de los votos vinieron de mujeres solteras. No quedan dudas de que las mujeres podemos hacer la diferencia en la agenda política y en la elección de presidentes de cualquier país del mundo.

Así que mujeres, volteemos esta elección (y las que vienen) hacia nuestras necesidades y demandas de igualdad. Estas demandas han sido históricamente ignoradas por los gobiernos que hemos tenido. La agenda se mueve lentamente hacia su reconocimiento. Pero tenemos el poder de cambiar esta sociedad con nuestro voto consciente, el voto de la mitad de la población colombiana que piensa y actúa en favor de una sociedad más justa. Tenemos el poder de montar en la Presidencia solo a quien demuestre que gobernará también para nosotras… solo con nuestro voto. Y por eso… ¡Salgamos a votar!

 

 

 

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