A hombros de gigantas: el creativo feminismo de las Guerrilla Girls

A mediados del año pasado, en el Centro Cultural Metropolitano de Quito, Ecuador, varias paredes fueron usadas para transmitir un mensaje muy contundente. Todo aquel que quisiera intervenir tenía la opción de hacerlo, respondiendo, con tiza, al siguiente enunciado: “No soy feminista, pero si lo fuera, de esto es lo que me quejaría…”

El resultado del ejercicio fue este, demostrando que incluso aquellos que no se consideran feministas están de acuerdo con mucho de lo que este movimiento promueve, en términos de libertades, derechos de la mujer, educación y erradicación del machismo y la violencia de género.

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Las responsables de este ejercicio fueron las Guerrilla Girls​, un grupo de activistas feministas que se remonta a la década de los 80, y que utiliza el humor, los datos y lo visual para exponer la discriminación de género y étnica que (aún) se vive en el arte y el pop culture.

Para explicar lo que este grupo de activistas es para mi, acudiré a una de esas citas célebres que uno ha escuchado tantas veces, que se ha convertido en una frase de cajón o un cliché: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes.” Es una cita que se le atribuye a Isaac Newton, y a pesar de que el pensador no tuvo mucho que ver con el feminismo, y que los gigantes de los que hablaba todos eran hombres, sí es cierto que mi (pequeño) aporte al feminismo se debe, en parte, a los ejemplos de valentía y creatividad que me preceden. Y hoy decidí contarles sobre unas de estas gigantas, que ante todo se han encargado de cuestionar la idea de una versión única y hegemónica de realidad, revelando aquellas historias y perspectivas olvidadas o menospreciadas.

Este colectivo ha manifestado su inconformidad través de varios frentes, desde proyectos de arte en las calles hasta exhibiciones en museos, es decir, “en las mismas paredes” en las que se reproducen los malos comportamientos y las prácticas discriminatorias que afectan las mujeres. Aunque se originaron en Nueva York, sus intervenciones se han visto en ciudades como Estambul, Bilbao, Rotterdam, Shanghái y Ciudad de México.

Quizás su pieza más icónica es el siguiente afiche, titulado Do women have to be naked to get into the Met. Museum?. Para este, visitaron las galerías de los siglos XIX y XX del Metropolitan Museum de Nueva York, y encontraron unos datos muy contundentes sobre la poca participación de mujeres artistas. La imagen que usan en el afiche es la de La Grande Odalisque, del francés Jean-Auguste-Dominique Ingres.

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¿Y a qué se debe la máscara de gorila? Un aspecto muy interesante de las Guerrilla Girls es su anonimidad. Según su página web, más de 55 personas han participado en la iniciativa (“algunas durante semanas, algunas durante décadas”), pero ninguna ha revelado su identidad. Esto lo han logrado usando estas icónicas máscaras en público, como las que muestro a continuación. Ellas consideran que la decisión de mantenerse anónimas les ha permitido “ser cualquier persona, en cualquier parte del mundo”.

De artista tengo muy poco, pero eso no me impide admirar a este grupo de activistas, que han logrado transmitir mensajes muy contundentes de maneras muy creativas.

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