Una Pola por las otras seis: Daniela

Nos hicimos amigas de Dani cuando ella era algo así como la jefe de todas. Cuando nuestras amistades estaban en proceso de solidificación, Dani dirigía la logística de un proyecto universitario inmenso en el que todas participamos. Era una líder de esas a las que todo el mundo le corre porque la quiere, la respeta y la admira y, por eso, todo lo que estaba a su cargo siempre salió a la perfección. Después de eso, a ninguna le sorprendió que Daniela consiguiera trabajo en una de las multinacionales más prestigiosas del país, donde todo indicaba que su éxito estaba asegurado.

Perfectas también han sido todas las cenas de Acción de Gracias que ha organizado en su casa, con el pavo doradito que ella misma cocina y el postre delicioso que siempre hemos querido que nos enseñe a preparar. A esas comidas Dani invita a todos nuestros amigos, y todos llegamos – algunos a vernos por primera vez desde el día de Acción de Gracias anterior – llevados por esa fuerza de atracción que tienen las personas que, como ella, tienen como prioridad mantener a la familia y a los amigos unidos. No es exagerado decir que para algunos de nosotros es nuestro día favorito del año.

Así las cosas, algunas de las Polas hemos terminado por admitir que ser amigas de Dani podía ser difícil. La veíamos fuerte y empoderada, dueña de su vida, exitosa en el trabajo, espiritual, amorosa y cálida con su familia y sus amigos. Todo un modelo a seguir. Pero uno  muy difícil de alcanzar. Hasta que en un momento las cosas cambiaron para ella. Su trabajo dejó de ser una oportunidad para ser feliz y vimos como la alejaba de su familia, de sus amigos y de su ser más auténtico. Entonces, dejó su trabajo y se fue de viaje a reencontrarse consigo misma.

En ese proceso sus amigas ganamos un modelo a seguir todavía más importante, más cercano y más determinante para todas. Dani compartió con nosotras sus temores, su vulnerabilidad y ese momento de aparente fracaso. Y así, nos recordó que ser una mujer fuerte y empoderada no es sinónimo de infalibilidad y perfección. ¡Todo lo contrario! Desde entonces, gravitamos en torno suyo– nosotras, su familia de Polas – con más fuerza que nunca. Porque nos mostró con su ejemplo que el verdadero poder femenino no está en ser perfectas sino en permanecer fieles a nuestros principios. Como lo ha sido ella.

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