La tasa de natalidad también es un problema feminista

Es fundamental que las feministas le empecemos a poner atención al tema de la natalidad porque es muy importante. No porque sea nuestro deber como mujeres reproducirnos, ni porque el Estado tenga derecho a imponer cómo, cuándo y cuántos hijos podemos tener. Es importante porque el tema de la tasa de natalidad va a ocupar un puesto central en las políticas públicas del futuro y no podemos dejar que la extrema derecha coopte el debate. Es importante porque nuestro estatus como personas y sujetos de derecho está en juego. Hay una manera feminista de ver, entender y proponer soluciones al problema de la natalidad que no es parte del debate en la actualidad y depende de nosotras que la conversación empiece a darse desde el lente de la igualdad.

Las esposas del Estado Islamico: las mujeres y la guerra

Imagen: https://www.abc.net.au/radionational/programs/saturdayextra/isis-wives-in-camps/10837128 “(...) Transcurrieron por lo menos unos treinta años hasta que empezaron a rendirnos honores...A invitarnos a dar ponencias...Los hombres eran los vencedores, los héroes; los novios habían hecho la guerra, pero a nosotras nos miraban con otros ojos. De un modo muy diferente...Nos arrebataron la Victoria, ¿Sabes? Discretamente nos la cambiaron por la... Leer más →

Freakonomics y las desventajas de las mujeres CEO

El fenómeno del techo de cristal ha sido ampliamente discutido y estudiado. Se refiere a la barrera que existe para que las mujeres y otras minorías accedan a cargos elevados de poder en una empresa o institución. Todas hemos escuchado compañías que se enorgullecen de la cantidad de mujeres trabajadoras que tienen, pero un análisis... Leer más →

La furia del hombre blanco: los Chalecos Amarillos y la extrema derecha en Francia

Las protestas empezaron en noviembre del año pasado cuando el gobierno francés anunció un impuesto a la gasolina con el objetivo de combatir el cambio climático y financiar programas ecológicos. Sin embargo, el movimiento evolucionó rápidamente para incluir todo tipo de frustraciones sociales. Los Gilets Jaunes no son un grupo homogéneo, no tienen un líder identificable ni una plataforma clara para exigir reformas. Son un grupo amorfo, cambiante y cuya única reivindicación común parece ser la ira. Son, en otras palabras, la encarnación de la furia del hombre blanco.

Les estamos fallando a las victimas de violencia doméstica

¿Por qué, aun teniendo un marco legal tan fuerte, la violencia doméstica sigue siendo una pandemia en Colombia y el mundo? El problema es que las leyes, a pesar de haber sido construidas específicamente para atender el problema de las mujeres víctimas de violencia, no entienden la complejidad de situaciones que enfrentan las víctimas. La ley, como la sociedad que la construye, está llena de prejuicios. Prejuicios sobre el rol de la mujer en la familia. Prejuicios sobre cómo debe comportarse una víctima. Prejuicios sobre cómo debe comportarse un victimario. Prejuicios que en su mayoría son machistas y que nos impiden solucionar el problema.

My Favorite Murder o la feminidad libre de culpa

Karen y Georgia son profundamente imperfectas. Y lo son en público. Es revolucionario. Ese es el encanto de este podcast. Vemos semanalmente y en vivo lo que es realmente ser una mujer en esta era. Vemos todas las contradicciones. Y gracias a las presentadoras, nos enamoramos de ellas y en consecuencia de nosotras mismas. Es inmensamente liberador ver mujeres tan imperfectas, y atrevernos a admirarlas. 

El autocuidado en tiempos del patriarcado

Pero es más grande que solo la necesidad individual de cuidarnos. El autocuidado es en sí mismo un acto político y feminista. Lo que no entendía, hasta ahora, es que las actividades que pueden formar parte del autocuidado (desconectarse de internet, leer un buen libro, ver una serie, meditar, una larga caminata, etc.,) no equivalen a tomar una pausa de la vida política. En otras palabras, tomar parte de estas actividades es un acto político en sí mismo porque el patriarcado le impone a las mujeres el rol de cuidadoras. Cuidamos de los niños, de los adultos mayores, de las personas con discapacidad, de la casa y de nuestro esposo. Pero no cuidamos de nosotras mismas. Ante esta realidad, tomarnos un tiempo para nosotras es en esencia disruptivo del patriarcado. En un mundo que nos dice constantemente que no valemos como individuos, valorarnos lo suficiente como para saber cuando tomar una pausa es revolucionario.

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