All posts tagged: micromachismo

Dejemos la pendejada: no es posible renunciar al privilegio

por: SinturaConEse Un unicornio bebé muere cada vez que una feminista dice que los hombres deben “renunciar a sus privilegios”, o cada vez que una persona homosexual se lo dice a una heterosexual. Se mueren cien cada vez que un hombre cree que ha renunciado a sus privilegios y que eso lo hace un aliado del feminismo y fallecen en igual volumen cuando una persona heterosexual cree que ha renunciado a los suyos. No se mueren doscientos sino mil cuando el sujeto del primer ejemplo es el mismo del segundo. Que se escuche fuerte y claro hasta el fondo del salón: NO ES POSIBLE RENUNCIAR AL PRIVILEGIO. Seré particularmente dura y categórica frente a este asunto, precisamente porque es algo que me costó mucho entender y que aún hoy debo recordarme cada vez que pienso o hablo sobre esta palabra hoy popularizada pero poco comprendida: el privilegio. Y sé que no estoy sola en esto. Sé que las personas que leen este blog están, en su inmensa mayoría, alineadas con o, por lo menos, interesadas …

“No tengo rabia, yo hablo así”: una historia más de fiscalización del tono

El día que llegué a Fonseca la última vez que fui de vacaciones un episodio de mucha indignación feminista me dio la bienvenida. Estaba en el carro con mis hermanos y de repente el largo de los shorts de una primita de 15 años se volvió tema de conversación. Yo, con entereza y algo de indignación, les decía que era muy machista fiscalizarle el largo del short a las mujeres, que estábamos normalizando la sexualización de una niña, que nadie decía lo mismo cuando un niño de 15 años llevaba shorts tan cortos. Y al decir todo eso, mi hermana sólo me decía que no era para tanto, que por qué me ponía así, que me calmara, y hasta ahí llegó la conversación. Yo, por mi parte, no me sentía rabiosa ni exaltada, sino simplemente conversando sobre algo que me indigna con la pasión con la que hablo de esas cosas.  Un par de días después entendí que a mis hermanos no les molestaba que alguien hablara fuertemente sobre algún tema que les indignara, sino …

J Balvin, amigo, date cuenta… ¡y tú también!

“J Balvin, amigo, ¿qué te pasó si ibas tan bien?” Con esta frase en la cabeza me la pase todo el domingo pasado en Twitter, mientras veía cómo uno de mis artistas favoritos de todos los tiempos me rompía el corazón. J Balvin representa muchísimas cosas para mí como latina, como colombiana, como mujer y como feminista. Demostró que era posible hacer buen reggaetón sin tener que reducir a las mujeres a unas tetas y un culo grande y sin tener que cantar sobre lo duro que les daba en la cama. Demostró que era posible seguir hablando de sexo en la música –porque nada más puritano que escandalizarse con canciones que hablan de tirar– pero sin tener que tomar prestadas imágenes del porno. Mejor que eso, Balvin evoca en sus letras un sexo más rico, donde hombre y mujer se seducen, piden, reciben y disfrutan por igual. “Downtown”, su canción con Anitta, me parece un himno del sexo feminista. Pero Balvin también se salió de la monotonía del reggaetón de sexo, plata, drogas y …

Mujeres y poder: más que un manifiesto

Favorito de: Vanessa Pocos libros tan cortos te cambian la perspectiva del mundo de una forma tan cruda. Pocos vuelos de ida y vuelta han sido tan retadores, tan fructíferos y tan reveladores para mi. El manifiesto de Mary Beard sobre mujeres y el poder es todo eso y más. A través de múltiples ejemplos de la época clásica, Beard nos muestra que desde esos tiempos el poder ha sido una estructura dominada, pero sobre todo, creada, diseñada y enseñada a la medida de la masculinidad. En efecto, la apropiación del discurso y debate sobre asuntos públicos en la Antigüedad era una manifestación de la maduración de un niño a un hombre, pues la oratoria pública era un atributo fundamental de la virilidad. Esto resultó no solo en la exclusión sistemática de las mujeres de los debates públicos, sino en la estigmatización y burla de aquellas que se atrevían a hacerlo (salvo de las que lo hacían para proteger a los hijos o para ser mártires). Tanto es así, que existen múltiples ejemplos de castigos a …

Historias de un Call Center

La mayoría de mis días empiezan con la siguiente frase: ¨Hola soy Andrea, y voy a ser tu agente de hoy”. No trabajo en un call center caliente. Trabajo atendiendo a venezolanos que quieren enviar dinero a sus familias en Venezuela. La segunda frase que escucho cuando el cliente es un hombre empieza de la siguiente manera: “Hola linda”. ¿Linda? ¿Me conoces? Mi columna de hoy es una catarsis, porque estoy MAMADA de que en la oficina me digan que soy linda. No me refiero a mis compañeros ni a mis jefes. Me refiero a los clientes, a los aliados, a las personas con las que me reúno. A personas que no me conocen pero se toman el atrevimiento de empezar o terminar una conversación laboral con “linda”. Estoy mamada porque creo que esto es una gran fuente de machismo, genera inequidad en las relaciones laborales y puede llegar a ser acoso. Los más mamertos me dirán “ya llegó la feminazi que no quiere que a las mujeres les digan que son lindas”. Pues no, …

¡No te metas a mi Facebook!: La violencia que esconde la invasión de la privacidad

Este año el “día del amor y la amistad” fue bastante agridulce para mi, no solo porque mi novio estuvo de viaje, sino porque me arrugó el corazón ver cómo muchas mujeres justificaron el abuso de Alejandro García hacia su novia, Eileen Moreno. Luego de que se publicaran audios de la horrible discusión que estaban teniendo esa noche, muchas mujeres afirmaron que Eileen lo había provocado por haberle dicho groserías y haberle rasguñado y por tanto se lo había buscado. Aunque reprocho vehementemente ese comportamiento, sigo creyendo que nada de eso ameritaba la brutal golpiza que recibió, ni la indiferencia del portero del edificio y de su manager, ni la ineptitud de los policías mexicanos que protegieron al agresor siempre y la mandaron sin más a tomar un taxi para ir a un hospital. Mi posición frente al caso creo que es obvia y esta columna no pretende discutir eso. Sin embargo, este caso me puso a pensar en qué tan cercana he estado yo de vivir algo similar, o lo cercanas que varias mujeres …

Carta de una feminista furiosa a los escépticos

Querido escéptico:

Tu sabes quien eres. Nos hemos encontrado varias veces en la vida y sueles cambiar de cara cada día. Has sido mi novio y mi ex, mi amigo (con derechos y también sin ellos), mi amiga del colegio que me quiere a pesar de lo que pienso, y de lo que digo y cómo lo digo. Te has presentado con la cara de mi papá, de mi hermano, de mi tío y de varios de mis primos y no menos veces como amiga de mi mamá o mamá de alguna de mis amigas. Y a veces no tienes cara y te me presentas como comentario en este blog o en mis redes sociales. Te escribo por que a pesar de las muchas veces en que solo me has visto como una feminista excéntrica, resentida o demasiado ruda para poder hablar conmigo sobre feminismo, también en algún momento y con varios niveles de interés, has hecho evidente al menos algún indicio de querer comprender esta causa que he tomado como bandera.