Les estamos fallando a las victimas de violencia doméstica

¿Por qué, aun teniendo un marco legal tan fuerte, la violencia doméstica sigue siendo una pandemia en Colombia y el mundo? El problema es que las leyes, a pesar de haber sido construidas específicamente para atender el problema de las mujeres víctimas de violencia, no entienden la complejidad de situaciones que enfrentan las víctimas. La ley, como la sociedad que la construye, está llena de prejuicios. Prejuicios sobre el rol de la mujer en la familia. Prejuicios sobre cómo debe comportarse una víctima. Prejuicios sobre cómo debe comportarse un victimario. Prejuicios que en su mayoría son machistas y que nos impiden solucionar el problema.

La violencia de género es un síntoma, no la raíz del problema

Es por esto que el trabajo alrededor de su erradicación es tan importante. Para poder hacerlo correctamente es fundamental entender que la violencia de género es un síntoma y no es la raíz del problema. Es un síntoma del patriarcado. Es un síntoma de la cultura machista. Es un síntoma de una sociedad que se acostumbró a ver a la mujer como un objeto. Es síntoma de la indiferencia. Es síntoma de la normalización. Es síntoma de percibir a las mujeres como seres inferiores.

Querida amiga,

Entiendo que mi feminismo te incomoda, que es algo que no te parece natural, que suena a un movimiento que va en contra de todos los hombres sobre la faz de la tierra y que lo único que ves desde que me declaré feminista son tristezas. Pero no es así.  El feminismo es algo bellísimo... Leer más →

Historias de un Call Center

La mayoría de mis días empiezan con la siguiente frase: ¨Hola soy Andrea, y voy a ser tu agente de hoy”. No trabajo en un call center caliente. Trabajo atendiendo a venezolanos que quieren enviar dinero a sus familias en Venezuela. La segunda frase que escucho cuando el cliente es un hombre empieza de la... Leer más →

El autocuidado en tiempos del patriarcado

Pero es más grande que solo la necesidad individual de cuidarnos. El autocuidado es en sí mismo un acto político y feminista. Lo que no entendía, hasta ahora, es que las actividades que pueden formar parte del autocuidado (desconectarse de internet, leer un buen libro, ver una serie, meditar, una larga caminata, etc.,) no equivalen a tomar una pausa de la vida política. En otras palabras, tomar parte de estas actividades es un acto político en sí mismo porque el patriarcado le impone a las mujeres el rol de cuidadoras. Cuidamos de los niños, de los adultos mayores, de las personas con discapacidad, de la casa y de nuestro esposo. Pero no cuidamos de nosotras mismas. Ante esta realidad, tomarnos un tiempo para nosotras es en esencia disruptivo del patriarcado. En un mundo que nos dice constantemente que no valemos como individuos, valorarnos lo suficiente como para saber cuando tomar una pausa es revolucionario.

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