F de fútbol y feminismo

No es un secreto para nadie que una de las pocas cosas que logran unir a los colombianos es el deporte. Estamos en época mundialista, una época de unión, esperanza, sueños, pasión, alegría y comunidad. Durante el mundial, no importa si usted sabe o no sabe de fútbol, si sabe quiénes juegan en la selección... Leer más →

De cómo no se necesita ser violador para contribuir a la cultura de la violación

El caso de “La Manada” no solo deja en evidencia lo que he mencionado en materia de cultura de violación, sino que también lo revela para la justicia y para los medios. La desgarradora sentencia del juicio de La Manada, donde señalan que hubo acoso sexual más no violación porque no hubo intimidación o violencia, y la forma en que los jueces percibieron el caso y la experiencia de la mujer generan un sentimiento de rabia e impotencia indescriptibles.

Los ires y venires del Feminismo

Para ninguna de las Siete Polas es sorpresa que el feminismo tiene una mala reputación en muchas esferas. Muchos también son los mitos alrededor del feminismo y lo que este representa, y los medios de comunicación se han encargado de presentar al feminismo como una corriente de pensamiento rígida y radical que no admite posiciones... Leer más →

Una defensa feminista del reggaetón en 6 canciones

Antes de comenzar, unas verdades ineludibles: ¿El reggaetón es machista? Sí, el 98% del tiempo. ¿Se ha construido mayoritariamente a través de la explotación del cuerpo femenino y su cosificación? Sí. ¿Reproduce discursos violentos contra la mujer? Sin duda. ¿Pienso refutar de algún modo todo lo anterior? No. (Reservo las rehabilitaciones imposibles para mi vida... Leer más →

Hombres sobreprotegidos, mujeres desvalidas: la desigualdad en las leyes contra el acoso.

Mi objetivo es evidenciar la diferencia en la agencia que se reconoce a la mujer en comparación con el hombre. Es hacernos caer en cuenta que en nuestra conciencia colectiva el cuerpo femenino puede y debe ser apropiado por el hombre, pero el cuerpo masculino es sagrado. Nadie puede tocarlo (especialmente no otro hombre). Es tan grave transgredir la soberanía del cuerpo masculino, es tan grave cosificarlo, que la ley considera matar al transgresor como legítima defensa. Lo mismo no es verdad para nosotras. La mayoría de mujeres que lean este artículo han vivido un caso de acoso al menos una vez en la vida. Pero si pedimos medidas para que no vuelva a suceder somos unas exageradas, feminazis, puritanas, antihombres.

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