Guía feminista para los Premios Óscar y la industria del entretenimiento

Fotografía de Sharon McCutcheon. 

Ana Gutiérrez y yo somos amigas desde los once años. No es la primera vez que nos vemos para tomarnos un café, pero sí es la primera vez que lo hacemos para que yo, bloguera feminista, la entreviste a ella, jefe de prensa de Cine Colombia, para tratar un tema que tiene una evidente dimensión de género: los Premios Óscar y su edición 91, que se llevará a cabo el domingo 24 de febrero.

A sus once años, Ana ya sabía más de cine que yo a mis veinticinco. Considero que su amor por el cine es precisamente lo que le permite asumir una postura tan crítica frente a este. Por esto es que, antes de que nos traigan el café, sus respuestas a mis inquietudes feministas surgen con facilidad y entusiasmo. Mi intención aquí es plasmar esta conversación que empezó siendo sobre los Premios pero que rápidamente se convirtió en una poderosísima reflexión sobre la historia de las mujeres en el cine y la permisividad de las industrias creativas frente al abuso.

Pola Juliana: Para comenzar, ¿cuáles películas nominadas a los Premios Óscar deberíamos vernos las feministas?

Ana Gutiérrez: Bueno, yo les recomendaría La favorita, tres mujeres del elenco están nominadas y toda la historia gira alrededor de la relación entre ellas, es una película muy femenina. También está La esposa, Glenn Close está nominada, la actuación de todos es brutal y es una reflexión sobre el rol de las esposas de hombres famosos en su éxito. También se me ocurre Suspiria, no está nominada pero es una película de terror anclada por mujeres. Y es sobre brujas, me parece que las brujas siempre han tenido un significado especial para las mujeres.

PJ: ¿Cómo ha cambiado la participación de las mujeres en los Premios? ¿Qué nos dice esto sobre la relación de las mujeres con el cine?

AG: Las mujeres siempre han estado presentes en el cine. Yo soy historiadora e insisto mucho en que la historia no es lineal, pensamos que lo es pero la realidad es que hemos tenido momentos progresistas en épocas que consideramos retrógradas y también hemos tenido regresiones en épocas más modernas. Por ejemplo, yo diría que una de las grandes victorias para las mujeres en el cine fue Eva al desnudo, una película de los años 50 cuyo personaje principal es una mujer soltera, independiente y sin hijos. La actriz y directora alemana Leni Riefenstahl es otro gran ejemplo. Aunque trabajaba en el cine del Tercer Reich, tanto ella como sus personajes desafiaban las expectativas del régimen para las mujeres (básicamente amas de casa obedientes, preocupadas exclusivamente por sus esposos y el partido).  

Entonces sí, te estoy hablando de una mujer nazi, que es terrible, y sí, las mujeres de Eva al desnudo todas eran blancas, pero son dos ejemplos de maneras en las que las mujeres han podido ser progresistas (¡para su época!) a través del cine.

PJ: ¿Y cuáles son algunas dificultades o prejuicios que no hemos podido superar? Me llama la atención el Premio al Mejor Director…

AG: De acuerdo, solo cinco mujeres han sido nominadas a Mejor Director y solo una se lo ha llevado, que fue Kathryn Bigelow con La noche más oscura en 2012. Este año es desafortunado que ni una sola haya sido nominada porque sí tuvimos buenas películas con directoras que ya han sido reconocidas en otros festivales, como Debra Granik con Sin rastro y Marielle Heller con ¿Puedes perdonarme?

La verdad es que esto es un problema sistemático. No pasa porque las mujeres no podemos hacer buenas películas, pasa porque no tenemos la misma oportunidad de ser directoras de películas que van a ganar un Óscar. Y digo que es sistemático porque no solo pasa con Mejor Director. Los premios técnicos como Mejores Efectos Visuales o Mejor Edición de Sonido también siguen siendo campos dominados por hombres. Y como los galardonados para estas categorías son hombres, pues tú quieres trabajar con ellos en tu película en vez de arriesgarte y contratar a una mujer que nunca ha ganado. Entonces en vez de quedarnos en la excusa de que no hay mujeres, toca sentarse a pensar por qué no las hay.

Ahora, decir que sí hay mujeres nominadas porque hay mujeres nominadas a las categorías de Mejor Actriz y Mejor Actriz de Reparto es una estupidez. Nadie se merece una galleta por nominar a una mujer a un premio de mujeres. Nuestra lucha está en los premios donde verdaderamente no hay paridad.  

PJ: Quisiera que habláramos de Roma. ¿Qué implicaciones tiene que esta película haya sido nominada, no solo a Mejor Película Extranjera sino a Mejor Película también?

AG: Desde luego da mucho de qué hablar. Pero como todo, hay que entenderla en su contexto. Lo primero es que gran parte de su acogida ha sido porque es un mensaje al Presidente Trump y al hecho de que muchas actitudes xenofóbicas se han normalizado en su gobierno. Lo segundo es que Alfonso Cuarón, director de la película, es conocido por previas nominaciones y por haberse llevado el Premio a Mejor Director con Gravedad en 2014. Y la Academia le gusta repetir, se siente cómoda con lo conocido. Cuarón es un excelente director, pero ¿puede una película ser dirigida por un hombre y tener un lente femenino? No es tan claro, creo que esto lleva a que las experiencias femeninas no sean el único enfoque de la historia. Es más, creo que si sí se hubieran priorizado las experiencias femeninas, la película no hubiera dado para tantas nominaciones.

Lo que intento decir es que sí es una señal de cambio que películas como Roma sean nominadas, pero debemos entender que ni la nominación ni el premio (o los dos premios, en este caso) resolverán los problemas sistemáticos de la industria. Yo creo que estos cambios son lentos, paulatinos, del día a día, diversificando la Academia, por ejemplo. Que Cheryl Boone Isaacs, mujer negra, haya sido presidenta de la Academia de 2013 a 2017 es increíble. Pero falta mucho.

PJ: ¿Y qué puedes decir sobre #TimesUp? ¿Cuál ha sido el impacto de este movimiento tan feminista?  

AG: Algo que yo creo que ha sido una consecuencia de #TimesUp han sido los discursos como fuente de inspiración. Muchas famosas se han alejado de los agradecimientos convencionales y han aprovechado para hablar de paridad y del empoderamiento de las mujeres. La intervención de Francis McDormand, ganadora del Premio a Mejor Actriz el año pasado por Tres anuncios por un crimen, fue ejemplar y también lo fue la de Glenn Close este año en los Golden Globes por La buena esposa. Le recomendaría el discurso de Close a cualquier feminista, ya que es una reflexión sobre la manera en la que muchas mujeres se eliminan apoyando a los hombres en sus vidas—y una invitación a perseguir nuestros propios sueños.

Ahora, como estos discursos son un llamado a la acción, no se pueden quedar solo en el discurso, ¿no? Porque si hombres como Harvey Weinstein se siguen saliendo con la suya, no estamos logrando nada. Sin duda este caso ha sido el más famoso, pero está lejos de ser el único. Para no ir tan lejos, Bryan Singer, el director de Bohemian Rhapsody, ha sido acusado de abuso sexual por cuatro hombres. Y su película ha sido totalmente taquillera y está nominada a Mejor Película…

PJ: ¿Y por qué estos hombres se siguen saliendo con la suya? ¿Qué los está protegiendo, qué nos queda por hacer?

AG: Lo que pasa es que en esta industria se valora mucho la habilidad de plasmar emociones reales y genuinas. Y en algunos casos esto se ha logrado por medio del abuso físico y emocional de los actores. Alfred Hitchcock dijo que los actores son como ganado, frase que resume lo permisiva que puede ser la industria con el abuso de actores, porque todo es en nombre del arte, todo es para lograr buenas películas. Y una consecuencia de esta permisividad es que hemos creado el imaginario de un director genio, visionario y malentendido. Piensa en un Dr. House, genio, apático, pero al que todo se le perdona por su habilidad como médico. Así tal cual sucede en Hollywood, le hemos permitido a los directores volverse así y a verse a sí mismos así. Y bueno, lo primero es que esta narrativa del genio que trabaja solo es bastante engañosa, los directores no trabajan en el vacío, cuentan con un equipo y el motivo por el que muchos se pueden ir a campo durante meses es porque tienen una esposa que está cuidando a los hijos y a la casa.

Lo segundo, que es bastante grave, es que estos “genios” pueden llegar a pensar que abusar a un actor es parte del proceso creativo, es decir, tan solo otro comportamiento esperado del genio malentendido y torturado. Y así es como los depredadores como Weinstein o Singer ven en el culto al genio malentendido una oportunidad para abusar sin consecuencia alguna. Son depredadores porque saben con quién meterse, van a buscar a los actores más vulnerables. Singer le dijo a una de sus víctimas que “nadie le iba a creer”, que yo soy millonario y reconocido y que tú eres pobre e inmigrante. Eso de que a mí me conocen y a ti no lleva a que las víctimas no denuncien, pues comprenden que su agresor está muy bien conectado y es apreciado por muchos y que una denuncia sería desgastante, inútil y hasta peligrosa.  

Es igual que los empresarios, lo que vemos en sus escándalos es que siempre abusan de personas con rangos más bajos, a quienes les costaría denunciar. Entonces, de nuevo estamos hablando de un problema sistemático que existe en Hollywood y que existe en todas las industrias, en todas partes hay depredadores que intentarán llegar a posiciones de poder para abusar sin consecuencia alguna.   

PJ: Y esto solo reitera que el abuso y las violaciones no son cuestión de atracción sino de poder.

AG: Así de simple.

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