Nanette: clases de humanidad con un poco de humor

En días pasados me recomendaron ver el Stand Up Comedy “Nanette” de Hannah Gadsby en Netflix. La recomendación salió de mi practicante. Él sabe de Sietepolas y me dijo que me podía interesar (se ganó los puntos de la semana). Me sorprendí grandemente cuando lo vi en Netflix.

Hannah Gadsby es una comediante australiana, que nació y creció en un pequeño pueblo de Tasmania. Ha realizado comedia por más de 10 años y este último stand-up comedy resalta por los mensajes que transmite a su audiencia.

Primero, Hannah empieza hablando abiertamente sobre su sexualidad: es lesbiana y cuenta lo que le costó reconocerse como tal. En este punto los/las más conservadoras dirán que “esto no es un show para mi”. Más que hablar sobre su vida como lesbiana, Hannah se ríe de los estereotipos que hay sobre ser lesbiana y ser homosexual. Y creo que todos podemos estar de acuerdo que en algún momento de nuestras vidas nos han impuesto prototipos de los que debemos ser y hacer.

El show se desarrolla entre tensiones y “punch-lines” sobre el lesbianismo, la homofobia, las categorías de género, los estereotipos, sus experiencias en la vida y las críticas que han hecho sobre su trabajo. Por ejemplo, se burla de los hombres que se ofenden cuando les llamamos “hombres blancos” o heteronormativos.

Pero la mejor parte del show no se desarrolla en la parte de la comedia, sino que resulta ser una anti-comedia. Con gran genialidad, Hannah comparte la necesidad de salir de la comedia para contar su experiencia de salir del closet de manera real: una experiencia dura y formadora que la selló con chistes y evitar el dolor. La comedia fue una herramienta que internalizó para disminuir la tensión de su propia vida, pero que esconde la marginalización y la humillación.

Cuando una persona crece en comunidades donde más del 70% de las personas creen que ser homosexual es un delito, un pecado o que eso los convierte en pedófilos o una categoría de sub-humanos, esa persona aprende a odiarse a ella misma. Estos no son constructos fáciles de romper, y toma años para que esta persona entienda que es digna y puede ocupar un espacio en el mundo.

Aún si uno no pertenece a la comunidad LGTBI, uno se puede sentir grandemente identificado con lo que Hannah expone. Cuando uno crece en una comunidad donde le enseñaron a odiar ciertas partes de uno, sabe que es necesario romper esas cadenas y legitimarse a través del discurso con seriedad.

Toma agallas y corazón abrir la sensibilidad y el corazón para mostrarse vulnerable frente a alguien, más aún a una audiencia y a un publico detrás de una pantalla.

Nanette es mi recomendado de la semana porque no solo es una hora y media para reírse, sino también es una clase de respeto a la diversidad y sobre valorar a todo el mundo como ser humano. Esto lo necesitamos con urgencia en la sociedad, para poder llevar a cabo debates que no busquen tener la razón sino reconozcan la humanidad de las personas. Cada persona pelea su propia batalla y ningún ser humano es sub-normal.

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